5 feb 2018

POBRE NIÑO RICO!!!












POBRE NIÑO RICO!!!






La "larga muerte" del primer hijo de Fidel Castro

02 de febrero de 2018 - Por EMILIO J. SÁNCHEZ


En medio de lo que se anuncia como inminente sucesión en la isla y la agudización de la crisis de su economía, la muerte del primogénito de Fidel Castro es un hecho incómodo para el régimen

Fidel Castro Díaz-Balart
 Fidel Castro Díaz-Balart, el hijo mayor del dictador Fidel Castro.
ARCHIVO


El suicidio de Fidel Castro Díaz-Balart es noticia mundial.

Algunos no salen del estupor: el secretismo que rodea la vida de las familias de la alta dirección del Gobierno cubano los deshumaniza ante nuestros ojos. 

En efecto, también ellos padecen, se enferman y hasta mueren. Como todos.

En un país de tantas carencias y dificultades, ¿qué problema puede afrontar alguien que pertenece a tan selecto círculo? 

Abundancia de bienes materiales, autos, divisas, vacaciones, viajes, entretenimiento, fiestas, diversiones, mansiones, clínicas en el extranjero, adulación y poder… 

¿Dónde se asienta el sufrimiento, dónde la tristeza? 

Y, sin embargo, puede ser que nada de esto sea suficiente para menguar la infelicidad o, al menos, hacer que la vida parezca menos angustiosa.

Desde fines del siglo XIX, con Émile Durkeim, se sabe que el suicidio es un complicado fenómeno social y cultural. 

Bien analizada la azarosa vida de Fidelito, se colige que era un perfecto candidato al suicidio: familia desestructurada, fuerte estrés, mayor de 65 años, peligro de pérdida de status… 

A lo que se agrega el factor ambiental y demográfico. 

Según informe de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Oficina Regional de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de 2014, Cuba encabeza la relación de países latinoamericanos con mayor tasa de suicidio.

Por demás, existe un abultado libro de suicidas pertenecientes a la “nomenclatura”. 

Alberto Mora, comandante y exministro de Comercio Exterior, en 1972; Haydée Santamaría, directora de Casa de las Américas, en 1980; Osvaldo Dorticós, expresidente del país y ministro de Justicia, en 1983; para apuntar casos relevantes. 

A estos se suma una larga fila de ministros, militares de alto rango y excombatientes.

Motivados por vergüenza, broncas, discrepancias, frustración; las elucubraciones sobran. 

Nada se sabe con certeza, tratándose de Cuba.

Poco se conoce de la vida privada del hijo mayor de Castro, como la de todos los altos dirigentes. 

Pero uno puede imaginar que, desde el punto de vista psicológico, no la tuvo fácil. 

Ser hijo de un personaje mitológico como su padre, ícono del siglo XX, se paga caro. 

No valen títulos universitarios ni doctorados. Siempre por debajo. Siempre “el hijo de”.

Siendo niño, además, fue objeto del pugilato entre sus padres, el mismo que protagonizan muchas parejas tras el divorcio. 

El hijo, objeto de esa porfía, se utiliza para castigar al ex cónyuge. 

Solo que aquí la victoria estaba cantada. 

Castro hizo que este permaneciera en la isla, y creciera sin el afecto y cuidado de su madre. Caesar dixit.

Sin duda, disfrutó de muchos privilegios y le faltó amor. 

Tuvo poco contacto con su padre en su niñez y adolescencia, según él mismo admitió en una entrevista.

Carencia de afecto materno y paterno; ausencia de vida privada; encumbramiento y nula experiencia de vida como ser humano; gustos, caprichos sin límites. 

Es un cuadro que puede llevar a la tristeza y a la infelicidad —algunos apelan al alcohol o las drogas—, pero no explican completamente el suicidio.

A Svetlana Iosifovna Alliluyeva (la hija de Stalin) le fue peor. 

Después de abandonar la URSS fustigó al comunismo y escribió libros contra su padre a quien calificó de “monstruo”. 

Svetlana se casó tres veces y murió de cáncer a los 85 años en Estados Unidos.

De hecho, solo estados depresivos muy fuertes terminan en el suicidio. 

Puede que el fracaso de la Planta de Juraguá impidiera su consagración como líder, y luego su destitución le afectara mucho, pero de eso hace más de 20 años. 

Algunos mencionan la aflicción la muerte de Castro; pero se sabe que nunca fueron tan cercanos.

¿Acaso frustración por contemplar el país en ruinas? No parece. 

Fidelito disfrutó de muchos viajes al extranjero y degustó todas las prebendas y ventajas del poder y el linaje. 

Apenas en el 2015 se le vio feliz al fotografiarse en La Habana con la celebridad Paris Hilton y la modelo Naomi Campbell durante la Feria Internacional del Habano que frecuentaba. 

No, no creo que le afectaran la falta de viviendas, la destrucción del patrimonio nacional, la violación de derechos y la carencia de alimentos.

A diferencia de tantas familias separadas, Fidelito tuvo el privilegio de visitar a su madre en Madrid cuando le parecía bien. 

Lo hizo siempre con pasaporte diplomático y con dinero de bolsillo abundante (¡no faltaba más!). 

A él no se le repudiaba por “mantener relaciones con familiares en el extranjero”. 

El Príncipe estaba exento de toda sospecha.

Durante su vida, buscó la aprobación social “disfrazándose” de Fidel Castro: misma barba, mismo andar de pasos largos y la misma explosión de ira cuando algo no salía como deseaba, según recuerdan sus subordinados cuando era secretario ejecutivo de la Comisión de Energía Atómica. 

Y hasta copiaba las frases del caudillo, como aquella de José Martí, tan repetida, de “toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz”.

Y ahora, cuando su tío ha prometido dejar el poder, ¿pretendía sustituirlo y se sintió descartado? Nunca se sabrá. 

Lo cierto es que su funeral no estaba previsto.

La noticia

El portal oficial Cubadebate informó de que Fidel Ángel Castro Díaz-Balart, había estado recibiendo atención de “un grupo de médicos desde hace varios meses con motivo de un estado depresivo profundo”. 

Se suicidó en la mañana del primero de febrero.

Al momento de su fallecimiento se encontraba bajo atención médica de tipo ambulatoria. 

El comunicado oficial no indica las circunstancias de la muerte. 

El sitio Martínoticias.com menciona, sin citar fuentes, el intento de dispararse un tiro hace tres meses y que esta vez decidió lanzarse desde un piso de la Clínica de Seguridad Personal, en el reparto Kohly.

Castro Díaz-Balart fue el primogénito de Fidel Castro, resultado de su unión con Mirta Díaz-Balart, con quien se casó en 1948 y de quien se separó en 1955. 

Después de 1959, Mirta fijó su residencia en España con su nuevo esposo, el abogado Emilio Núñez Blanco.

Es sobrino de Rafael Díaz Balart, quien fue subsecretario de Gobernación durante el gobierno de Fulgencio Batista (1952-1959) y un furibundo crítico de Castro desde antes de 1959 y del régimen castrista, después. 

Fidelito es primo hermano de los hermanos Díaz-Balart, Rafael, Lincoln, Mario y José, muy conocidos dentro del exilio cubano.

Con 68 años, se desempeñaba como asesor científico del Consejo de Estado y vicepresidente de la Academia de Ciencias de Cuba. 

Se graduó en el Instituto Superior de Ciencia y Tecnología Nucleares de la ex Unión Soviética y fue secretario ejecutivo de la Comisión de Energía Atómica de Cuba. 

A él correspondió desarrollar la Planta Nuclear de Juraguá, proyecto malogrado y que fue objeto de fuertes críticas por enormes fallas en su construcción

En 1992 fue destituido por su padre debido a lo que el gobernante catalogó de "ineficiencia en el desempeño de sus funciones".

Se le atribuyen una decena de libros y numerosos artículos sobre temas de ciencia y educación y representó al país en misiones científicas y educativas. 

Así, a fines de 2017 la prensa cubana reportó su viaje a Japón para participar en un foro de innovación, entre otros asuntos.

Castro Díaz-Balart deja tres hijos —Fidel Antonio, Mirta María y José Raúl—, de su primer matrimonio con la rusa Natasha Smirnova. 

En la actualidad estaba casado con María Victoria Barreiro, con quien no tuvo hijos.

(Datos tomados de varias agencias de prensa, diarios y publicaciones on line)

Fuente

“DIARIO LAS AMÉRICAS”, Miami, 02.02.2018

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Me atrevo a interpelar, por sentirlos muy cercanos, por más que las apariencias parecieran indicar lo contrario; insisto en lo de la cercanía, por que estamos en el mismo bote – que hace agua - , tenemos pesares, angustias y problemas comunes, recién después vienen las diferencias.

La idea es dialogar, hablar de nuestras cosas, hay textos que nos proporcionan la información básica – no única-, solo es una propuesta como para empezar. La continuidad depende de Ustedes, un eventual resultado adicional depende de todos.La idea es hablar desde un “nosotros” y sobre “nuestro futuro” desde la buena fe, los problemas exigen soluciones que requieren racionalidad, honestidad intelectual que jamás puede nacer desde la parcialidad, la mezquindad, la especulación.

Encontraran en “HASTA EL PELO MÁS DELGADO ...”, textos y opiniones sobre una temática variada y sin un orden temporal, es así no por desorganizado, sino por intención – a Ustedes corresponde juzgar el resultado -.Como no he vivido en una capsula, ya peino canas, tengo opiniones y simpatías, pero de ninguna manera significa dogmatismo, parcialidad cerrada.Soy radical (neto sin adiciones de letras ninguna), pero no se preocupen no es contagiosos … creo, solo una opción en el universo de las ideas argentinas. Las referencias al radicalismo están debidamente identificadas, depende de Ustedes si deciden “pizpear” o no.

El acá y ahora, el nosotros y el futuro constituyen la responsabilidad de todos.Hace más de cuatro décadas, en mi lejana secundaria, de una pasadita que nos dieron por Lógica, recuerdo el Principio de Identidad, era más o menos así: “Si 'A' no es 'A', no es 'A' ni es nada”, por esos años me pareció una reverenda huevada, hoy lo tomo con mucho más respeto y consideración. Variaciones de los mismo: no existe un ligero embarazo; no se puede ser buena gente los días pares.

Llegando al Bicentenario – y aunque se me tildé de negativo- siento que como pueblo, desde 1810, hemos estado paveando … a vos ¿qué te parece?. En algún momento perdimos el rumbo y ahí andamos “como pan que no se vende. Cuentan que don Ángel Vicente Peñaloza decía: “Como ei de andar, en Chile y di a pie, cuando hay de que no hay cunque, cuando hay cunque no hay deque”.

De tanto mirarnos el, ombligo y su pelusa, tenemos un cerebro paralitico, cubierto de telarañas y en estado de grave inanición. Padecemos una trágica concurrencia de factores que nos impiden advertir – debidamente -, este, nuestro triste presente y lo que es peor aún, nos va dejando sin futuro.

A los malos, los maulas, los sotretas, los villanos, los mala leche, los h'jo puta, los podemos enfrentar pero … ¿qué hacemos con los indiferentes, con los que solo se meten en sus cosas, y no advierten que el nosotros y el futuro por más que sean plurales son cosas personalisimas? Y luego dicen que quieren a sus hijos y su familia; ¡JA!, ¡doble JA!, ¡triple JA! (il lupo fero).

¡¡EL REY ESTÁ EN PELOTAS!!, dijo el niño de la calle, hijo de padre desconocido y madre ausente, ese niño es mi héroe favorito.

¿QUÉ ES PEOR LA IGNORANCIA O LA INDIFERENCIA?

¡¡NO LO SÉ Y NO ME IMPORTA!!

El impertinente, el preguntón es nuestra esperanza, nuestro “Chapulin Colorado”.

Mis querido “Chichipios” - diría don Tato- no olviden que además de ver el vaso medio vació o medio lleno, hay que saber que contiene – sino que le pregunten a Socrates - ¡Bienvenidos! Adelante. Julio


Mendoza, 11 de noviembre de 2009.