15 feb 2018

FUTURO LABORAL: UN INTERROGANTE









FUTURO LABORAL:

UN INTERROGANTE





¿Cómo ganarle a un robot que podría hacer tu trabajo?

Aprender habilidades —o la manera en que elegimos y aplicamos conocimientos— significa hacer lo que una máquina no sabe hacer, según los expertos


MARÍA VICTORIA OJEDA

Buenos Aires - 13.02.2018

El mercado laboral del futuro requiere de nuevas habilidades.
El mercado laboral del futuro requiere de nuevas habilidades.  


¿Cuántos de los siguientes conceptos te sirven en tu trabajo o vida diarias?
  • "La razón (división) entre el perímetro y el diámetro de una circunferencia recibe el nombre de p (pi) y su valor aproximado es 3,14".
  • "Clorofila: Pigmento de color verde presente en hojas y tallos de muchos vegetales, responsable del proceso de fotosíntesis; se emplea en farmacia y cosmética".
  • "El pretérito pluscuamperfecto indica una acción pasada ocurrida con anterioridad a otra también pasada, o sea, con anterioridad a otro tiempo pretérito".
Muchos de nosotros crecimos repitiendo una y mil veces estas frases. 

De niños y jóvenes absorbíamos conocimiento, pero entre dientes cuestionábamos "¿para qué me sirve saber esto?", una pregunta que dejaba perplejo a más de un adulto.
Lo que antes parecía una rebeldía, en la actualidad cobra más sentido: mientras los conocimientos básicos se pueden buscar en Google —de hecho, los anteriores fueron tomados de allí, ¿qué debemos aprender en las aulas?
La respuesta está en la boca de todos los responsables de diseñar políticas educativas: las habilidades.
"Las habilidades son la capacidad de hacer algo bien. Así como el conocimiento alude a la manera en que percibimos, entendemos y recordamos la información, las habilidades se refieren a la manera en que elegimos, utilizamos y aplicamos conocimiento en diferentes circunstancias, al enfrentar retos diversos y frecuentemente impredecibles", explica Paula Villaseñor, economista y consultora del Banco Mundial, quien lideró Construye T, un programa para la adquisición de habilidades socioemocionales desarrollado en México.
Pero el interrogante tiene que ver con qué es lo que se necesita para enseñar las habilidades que buscan los empleadores de hoy y del futuro.
Los expertos apuntan que estamos ante una oportunidad única. 

Nunca como ahora hubo tantos niños en las aulas. 

Los niveles de escolarización son altísimos —en América Latina y el Caribe la inscripción escolar en la escuela primaria está al 100% y en el secundario al 75%—, sin embargo, el rendimiento académico es bajo. Lo mismo ocurre con la educación terciariahay 20 millones de jóvenes latinoamericanos en las universidades, pero solamente la mitad se gradúa y solo hay 10 instituciones de educación superior entre las 500 más prestigiosas del mundo.
Todos esos años de estudio no siempre se traducen en mejores niveles de aprendizaje, mejor inserción laboral o mejores salarios.
Esto tiene que ver con los requerimientos actuales del mercado laboral. 

De acuerdo al informe de desarrollo mundial, "Aprender para hacer realidad la promesa de la educación", las deficiencias en el aprendizaje durante los años de escuela se manifiestan más tarde como brechas de habilidades en la fuerza laboral.

Ganarle a un robot

Con la Cuarta Revolución Industrial —o Industria 4.0 como también se le conoce pisándonos los talones, un modelo educativo anticuado, los conocimientos básicos al alcance de un clic y muchas tareas siendo automatizadas, la idea detrás de la educación tiene que ser otra: saber lo que una máquina no sabe hacer.
"Poder escribir es distinto que tener habilidades de comunicación. De hecho, una definición más técnica de habilidades —o competencias involucra conocimiento, habilidades, actitudes y valores, lo que significa que, en el ejemplo del correo electrónico, no solamente se espera que las personas hagan un buen uso de la gramática sino que además muestren empatía y respeto", añade Villaseñor.
Entonces, ¿cómo se enseñan habilidades como la resolución de conflictos, la toma de decisiones o comunicar efectivamente? 

Lo primero es entender que las habilidades no se enseñan, ni se aprenden, ni se evalúan como se hace con los conocimientos

Es mucho más difícil medir si un alumno está adquiriendo o no habilidades, pero no es imposible.
Villaseñor rescata seis prácticas:
  • Enseñar habilidades socioemocionales de forma explícita como "planear, hacer, revisar" (es decir, planear, ejecutar y revisar una tarea con los maestros y demás estudiantes), se pueden utilizar materiales específicos, como en el programa Construye T de México.
  • Utilizar lenguaje socioemocional: esto motiva a los estudiantes utilizando lenguaje que alienta el esfuerzo y trabajo.
  • Mejorar la interacción maestro-estudiante.
  • Promover el aprendizaje basado en la cooperación: más que poner a sus estudiantes a trabajar en grupo, los maestros pueden alentarlos a trabajar juntos de forma activa y significativa.
  • Establecer expectativas y etiquetas positivas.
  • Mejorar la gestión del salón de clase.
Este tema es clave para el desarrollo de América Latina. 

Un estudio realizado por la Corporación Andina de Fomento (CAF) explica que las ocupaciones menos rutinarias suelen contener altos requerimientos de habilidades socioemocionales y también de habilidades cognitivas como la creatividad, que no son propias de las máquinas. 

En este sentido, si la región quiere estar preparada para un futuro tecnológico desafiante debe apostar a la formación tanto de buenas habilidades cognitivas como socioemocionales.
El cambio tecnológico está rehaciendo, nuevamente, el mercado laboral. 

Hoy más que nunca las habilidades deben tener un lugar preponderante en las aulas para preparar a la nueva generación de profesionales.
María Victoria Ojea es productora digital del Banco Mundial.

Fuente

“EL PAÍS”, España, 13.02.2018

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¡BIENVENIDOS, GRACIAS POR ARRIMARSE!

Me atrevo a interpelar, por sentirlos muy cercanos, por más que las apariencias parecieran indicar lo contrario; insisto en lo de la cercanía, por que estamos en el mismo bote – que hace agua - , tenemos pesares, angustias y problemas comunes, recién después vienen las diferencias.

La idea es dialogar, hablar de nuestras cosas, hay textos que nos proporcionan la información básica – no única-, solo es una propuesta como para empezar. La continuidad depende de Ustedes, un eventual resultado adicional depende de todos.La idea es hablar desde un “nosotros” y sobre “nuestro futuro” desde la buena fe, los problemas exigen soluciones que requieren racionalidad, honestidad intelectual que jamás puede nacer desde la parcialidad, la mezquindad, la especulación.

Encontraran en “HASTA EL PELO MÁS DELGADO ...”, textos y opiniones sobre una temática variada y sin un orden temporal, es así no por desorganizado, sino por intención – a Ustedes corresponde juzgar el resultado -.Como no he vivido en una capsula, ya peino canas, tengo opiniones y simpatías, pero de ninguna manera significa dogmatismo, parcialidad cerrada.Soy radical (neto sin adiciones de letras ninguna), pero no se preocupen no es contagiosos … creo, solo una opción en el universo de las ideas argentinas. Las referencias al radicalismo están debidamente identificadas, depende de Ustedes si deciden “pizpear” o no.

El acá y ahora, el nosotros y el futuro constituyen la responsabilidad de todos.Hace más de cuatro décadas, en mi lejana secundaria, de una pasadita que nos dieron por Lógica, recuerdo el Principio de Identidad, era más o menos así: “Si 'A' no es 'A', no es 'A' ni es nada”, por esos años me pareció una reverenda huevada, hoy lo tomo con mucho más respeto y consideración. Variaciones de los mismo: no existe un ligero embarazo; no se puede ser buena gente los días pares.

Llegando al Bicentenario – y aunque se me tildé de negativo- siento que como pueblo, desde 1810, hemos estado paveando … a vos ¿qué te parece?. En algún momento perdimos el rumbo y ahí andamos “como pan que no se vende. Cuentan que don Ángel Vicente Peñaloza decía: “Como ei de andar, en Chile y di a pie, cuando hay de que no hay cunque, cuando hay cunque no hay deque”.

De tanto mirarnos el, ombligo y su pelusa, tenemos un cerebro paralitico, cubierto de telarañas y en estado de grave inanición. Padecemos una trágica concurrencia de factores que nos impiden advertir – debidamente -, este, nuestro triste presente y lo que es peor aún, nos va dejando sin futuro.

A los malos, los maulas, los sotretas, los villanos, los mala leche, los h'jo puta, los podemos enfrentar pero … ¿qué hacemos con los indiferentes, con los que solo se meten en sus cosas, y no advierten que el nosotros y el futuro por más que sean plurales son cosas personalisimas? Y luego dicen que quieren a sus hijos y su familia; ¡JA!, ¡doble JA!, ¡triple JA! (il lupo fero).

¡¡EL REY ESTÁ EN PELOTAS!!, dijo el niño de la calle, hijo de padre desconocido y madre ausente, ese niño es mi héroe favorito.

¿QUÉ ES PEOR LA IGNORANCIA O LA INDIFERENCIA?

¡¡NO LO SÉ Y NO ME IMPORTA!!

El impertinente, el preguntón es nuestra esperanza, nuestro “Chapulin Colorado”.

Mis querido “Chichipios” - diría don Tato- no olviden que además de ver el vaso medio vació o medio lleno, hay que saber que contiene – sino que le pregunten a Socrates - ¡Bienvenidos! Adelante. Julio


Mendoza, 11 de noviembre de 2009.