15 ene 2014

GENEROSOS CON DINERO AJENO



Generosos con el dinero ajeno
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Martes 14 de enero de 2014 | Publicado en edición impresa


Por Luis E. Luchía-Puig  | Para LA NACION


Una de las grandes paradojas de la actualidad argentina es que nuestros gobernantes, que se autodenominan paladines de los derechos humanos y justicieros de los genocidas del proceso militar, están sometiendo a más de cinco millones de argentinos a una forma de exterminio más sutil, pero igualmente letal.

Que se desvíen los fondos de la Anses para financiar los desbalances de un gobierno que gasta sin control o para subsidiar créditos a la industria y a la construcción es una estafa para quienes no estamos en condiciones de presionar al poder con huelgas y piquetes.

Nos dicen que no hay dinero para cumplir con el mandato constitucional que establece un 82% del sueldo percibido por los trabajadores activos y nos obligan a iniciar juicios por reajuste que duermen sueños eternos en las instancias judiciales, mientras la vida se nos escapa aguardando una justicia que no llega. Más de 300.000 expedientes juntan polvo en los anaqueles de Tribunales, mientras los abogados de la Anses recurren a todo tipo de chicanas para demorar el proceso.

En su Diario de la guerra del cerdo , Adolfo Bioy Casares desnuda una guerra generacional entre los jóvenes y los viejos, que son víctimas de la violencia y arrogancia de los jóvenes, que los persiguen y atacan buscando su exterminio.

Quienes hemos trabajado toda la vida realizando los aportes necesarios para garantizarnos una vejez digna nos sentimos víctimas de una tentativa de genocidio por omisión, que ensombrece una etapa de nuestra vida en la que nos sentimos impotentes para reclamar lo que en justicia nos pertenece.

Bertrand Russell decía que la calidad de una nación se mide por el trato que sus autoridades prodigan a sus sectores más vulnerables: los niños y los ancianos.

Desde la antigüedad, en las milenarias culturas orientales respetan y valoran a sus adultos mayores. Jubilación viene de "jubileo", una etapa en la que la sociedad premia los esfuerzos de quienes han contribuido a su progreso y bienestar. Los ancianos han sido siempre referentes de sabiduría y experiencia, y se ha valorizado las enseñanzas que les dio la vida. En Occidente, al retirarse, los pensionados reciben ingresos acordes con la función desempeñada y en muchos casos los vemos recorriendo el mundo y dándose una buena vida.

Entre nosotros, por el contrario, funciona una especie de "darwinismo al revés", en el que todo se nivela para abajo. Como decía Enrique Santos Discépolo en su celebrado tango "Cambalache": "Todo es igual, nada es mejor; lo mismo un burro que un gran profesor".

En los países escandinavos (Suecia, Noruega y Dinamarca) tienen sistemas previsionales ejemplares, dignos de ser imitados. Sus ciudadanos, al llegar a la edad para beneficiarse con el retiro o jubilación, cesan automáticamente en sus funciones y al finalizar el mes comienzan a percibir sus haberes previsionales, casi sin efectuar trámite alguno. En esas sociedades, en las que el Estado vela por el bienestar de sus ciudadanos, se descuenta que una persona que llegó a la edad adecuada para jubilarse realizó durante décadas los correspondientes aportes.

Extender los beneficios jubilatorios a quienes no han aportado un peso en su vida puede obedecer a razones humanitarias, pero extraer esos recursos del fondo previsional equivale a ser generosos con el dinero ajeno. Y explica que, mientras se desvían recursos para financiar el clientelismo del Gobierno, se somete a los aportantes a todo tipo de postergaciones. Cuando el monto del 80% de las jubilaciones no alcanza para cubrir la tercera parte del costo de la canasta alimentaria, estamos condenando a nuestros jubilados a extinguirse por inanición.

Al oír por la radio o ver por la televisión la autopropaganda de la Anses difundiendo sus beneficios a la tercera edad, nos pasa como con las viejas películas de Luis Sandrini: no sabemos si ponernos a reír o largarnos a llorar. Son muchas las cartas de jubilados que publican los diarios, en las que venerables ancianos, algunos de más de 80 años, reclaman el cumplimiento de sentencias en las cuales se les hace justicia y esperan poder disfrutarla en lo que les resta de vida.

Hace ya cinco años reclamé a la Anses por el reajuste de mi jubilación y todavía sigo aguardando, con la esperanza de no engrosar la lista de las víctimas de este genocidio por omisión, practicado irónicamente por quienes se autotitulan paladines de los derechos humanos.

© LA NACION

DIFUNDIDO POR JOSÉ EFE “LA MISÈRE PORC”

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¡BIENVENIDOS, GRACIAS POR ARRIMARSE!

Me atrevo a interpelar, por sentirlos muy cercanos, por más que las apariencias parecieran indicar lo contrario; insisto en lo de la cercanía, por que estamos en el mismo bote – que hace agua - , tenemos pesares, angustias y problemas comunes, recién después vienen las diferencias.

La idea es dialogar, hablar de nuestras cosas, hay textos que nos proporcionan la información básica – no única-, solo es una propuesta como para empezar. La continuidad depende de Ustedes, un eventual resultado adicional depende de todos.La idea es hablar desde un “nosotros” y sobre “nuestro futuro” desde la buena fe, los problemas exigen soluciones que requieren racionalidad, honestidad intelectual que jamás puede nacer desde la parcialidad, la mezquindad, la especulación.

Encontraran en “HASTA EL PELO MÁS DELGADO ...”, textos y opiniones sobre una temática variada y sin un orden temporal, es así no por desorganizado, sino por intención – a Ustedes corresponde juzgar el resultado -.Como no he vivido en una capsula, ya peino canas, tengo opiniones y simpatías, pero de ninguna manera significa dogmatismo, parcialidad cerrada.Soy radical (neto sin adiciones de letras ninguna), pero no se preocupen no es contagiosos … creo, solo una opción en el universo de las ideas argentinas. Las referencias al radicalismo están debidamente identificadas, depende de Ustedes si deciden “pizpear” o no.

El acá y ahora, el nosotros y el futuro constituyen la responsabilidad de todos.Hace más de cuatro décadas, en mi lejana secundaria, de una pasadita que nos dieron por Lógica, recuerdo el Principio de Identidad, era más o menos así: “Si 'A' no es 'A', no es 'A' ni es nada”, por esos años me pareció una reverenda huevada, hoy lo tomo con mucho más respeto y consideración. Variaciones de los mismo: no existe un ligero embarazo; no se puede ser buena gente los días pares.

Llegando al Bicentenario – y aunque se me tildé de negativo- siento que como pueblo, desde 1810, hemos estado paveando … a vos ¿qué te parece?. En algún momento perdimos el rumbo y ahí andamos “como pan que no se vende. Cuentan que don Ángel Vicente Peñaloza decía: “Como ei de andar, en Chile y di a pie, cuando hay de que no hay cunque, cuando hay cunque no hay deque”.

De tanto mirarnos el, ombligo y su pelusa, tenemos un cerebro paralitico, cubierto de telarañas y en estado de grave inanición. Padecemos una trágica concurrencia de factores que nos impiden advertir – debidamente -, este, nuestro triste presente y lo que es peor aún, nos va dejando sin futuro.

A los malos, los maulas, los sotretas, los villanos, los mala leche, los h'jo puta, los podemos enfrentar pero … ¿qué hacemos con los indiferentes, con los que solo se meten en sus cosas, y no advierten que el nosotros y el futuro por más que sean plurales son cosas personalisimas? Y luego dicen que quieren a sus hijos y su familia; ¡JA!, ¡doble JA!, ¡triple JA! (il lupo fero).

¡¡EL REY ESTÁ EN PELOTAS!!, dijo el niño de la calle, hijo de padre desconocido y madre ausente, ese niño es mi héroe favorito.

¿QUÉ ES PEOR LA IGNORANCIA O LA INDIFERENCIA?

¡¡NO LO SÉ Y NO ME IMPORTA!!

El impertinente, el preguntón es nuestra esperanza, nuestro “Chapulin Colorado”.

Mis querido “Chichipios” - diría don Tato- no olviden que además de ver el vaso medio vació o medio lleno, hay que saber que contiene – sino que le pregunten a Socrates - ¡Bienvenidos! Adelante. Julio


Mendoza, 11 de noviembre de 2009.