29 jul 2020

¿EL CANTO DEL CISNE?... O EL ANHELO... DE LA PERPETUIDAD






¿EL CANTO DEL CISNE?...
O EL ANHELO...
DE LA PERPETUIDAD


CRISTINA FERNÁNDEZ DE KICHNER

El último baile


Por Mariana Verón

Foto Charo Larisgoitia
 

En el ejercicio simbólico de ser la segunda, Cristina no se resigna a mirar al Gobierno desde afuera

Cristina Kirchner: "Si estuvieran aquí, Evita votaría a Cristina y ...

Cómo es el sinuoso camino de su propia deconstrucción. 

La dinámica de la verdadera mesa chica de Les Fernández: entre la problematización de las diferencias y la necesidad de mantener la unidad, el fastidio del kirchnerismo militante, la búsqueda del recambio generacional y una certeza, que ya nunca volverá a ser presidenta.

Cristina se enteró por televisión: nadie la invitó al acto del 9 de Julio en el que Alberto Fernández se rodeó de los empresarios más poderosos de la Argentina. 

En pleno proceso de deconstrucción para adaptarse al papel secundario que le toca interpretar, se sintió excluida. 

Rompió con un tuit su silencio ordenador para avisar a propios y extraños que, aunque no tenga el papel estelar, no se va a resignar a mirar al Gobierno desde un sillón. 

No es una cuestión de formas. 

Ella quiere influir sobre el fondo. 

Fue una manera de reafirmar su lugar en la coalición oficialista, un territorio de fronteras aún difusas, en el que, como una monarca europea, ella reina, pero ya no gobierna.


La tensión del Día de la Independencia todavía no se disipó, a pesar de que Alberto y Cristina hablaron por teléfono durante la semana. 

“A mí también me gustó el planteo sobre qué tipo de empresarios tenemos, solo que parte de la premisa de que uno no advierte lo obvio”, se defendió el Presidente en privado, sobre las críticas que recibió por la centralidad que le dio al Grupo de los 6 en aquella celebración. 

Ella cree que en el entorno de Alberto hay quienes ejercen presión para mantenerla al margen de todo. 

Le apunta al secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Beliz, dueño del teléfono del que partieron las invitaciones para el 9 de Julio. 

Cristina no está dispuesta a ceder terreno. 

Uno de los hombres que la acompañó hasta el final de su mandato ofrece una justificación: “Después de ocho años como presidenta, no es fácil entregarle el control remoto a alguien”.

En el universo cristinista hay una máxima que todos repiten. 

Cristina no volverá a ser presidenta, pero tampoco se jubilará, jamás. 

Aunque en ocasiones traspase los límites de su dominio, sabe que su destino está atado al éxito de un gobierno que planificó con una premisa clara: ella sola no podría gobernar

Aseguran en su entorno que, aunque a veces se permite tensar el clima interno, trabaja para mantener la unidad y buscar el recambio generacional del que siempre habló. 

En la Casa Rosada aceptan los tironeos como parte del juego habitual de la política, pero advierten: “No hay 2023 para Cristina, Máximo o Axel, sin 2021 para el Gobierno”.

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¿Hacia dónde va la vice? 

“La jugada debería culminar con una reelección de ambos”, razonan los dirigentes de su confianza. 

Hay quienes incluso ya se atreven a pronunciar “Alberto-Cristina 2023”

Para sostener la unidad, ella suele decirles a los suyos que el 41 por ciento de los votos que sacó Mauricio Macri, un escenario regional inestable y sin aliados, y la golpeada economía que dejará la pandemia pueden generar un clima propicio para el retorno de la derecha al poder. 

Con ese peligro al acecho, Cristina aspira a que este sea un gobierno de transición, que siente las bases para transformaciones futuras.

“Esta es la última oportunidad que tenemos”, le largó lagrimeando a un amigo el 27 de octubre de 2019, en medio de los festejos por el triunfo electoral. 

Como autora del hecho político más disruptivo de las últimas décadas, no está dispuesta a poner en peligro su creación. 

Transita este experimento inédito con una dualidad que la desborda, con las heridas expuestas de una batalla que se libra en su interior: entre el deseo personal de querer dejarlo todo y el instinto político de querer controlarlo todo

También recorre el camino con la convicción de que participa de la última experiencia de gobierno de su generación. 

Para Cristina, este es el último baile.

Cristina fue jefa de Alberto apenas siete meses, el mismo tiempo que lleva como vice. 

Él renunció a la Jefatura de Gabinete cuando ella recién arrancaba su primera presidencia.

Antes, tuvieron un mismo jefe político: Néstor Kirchner

En esa mesa de tres, ellos fueron pares

Entender esa primera relación hace menos dramáticas las discusiones de hoy. 

Máximo Kirchner es gráfico cuando los describe. 

“Son el dúo Pimpinela”, lo han escuchado reírse, como quien transita con familiaridad las peleas políticas de ambos. 

Ni una novela rosa ni un policial negro. 

“Claro que discuten, los dos tienen carácter fuerte, y sus dos mandatos como presidenta generan una tensión natural, porque ahora ella no decide y se la tiene que aguantar”, se sincera un hombre cercano a Máximo, con responsabilidad de gestión.

Cumbre entre CFK y Alberto para delinear el gabinete y definir las ...



Ahora Cristina no gana siempre. 

Dos ejemplos lo demuestran. 

El martes pasado se cerró uno los casos que los enfrentó intramuros: el affaire Rodolfo Canicoba Corral

Renunció el juez federal Rodolfo Canicoba Corral - El Territorio ...

La vice quería sostener al juez en su cargo, a quien le valora que no se haya sumado a la ofensiva de otros magistrados contra ex funcionarios kirchneristas

Alberto pretendía jubilarlo por una vieja enemistad que cargan. 

La tensión llegó a escalar de tal manera que un emisario del Presidente se fue de la casa de ella entre insultos. 

El próximo 29 de julio Canicoba se jubilará. 

No obtuvo el acuerdo de la Casa Rosada que necesitaba para renovar su pliego. 

Cristina aceptó la derrota. 

En esta etapa, conoció la marcha atrás.

La dinámica de la verdadera mesa chica también quedó expuesta en el caso Vicentin.

Aunque suene verosímil que ella impuso el plan de expropiación, la intervención de un funcionario clave complejiza la lectura de los hechos. 

Horas antes del anuncio de Alberto, Carlos Zannini, el hombre que durante 12 años le dio forma legal a las decisiones de los Kirchner, advirtió a la Casa Rosada sobre la inconveniencia de avanzar con la figura de la expropiación. 

Hoy es procurador del Tesoro, el jefe de los abogados del Estado. 

Se había enterado del proyecto un rato antes por una consulta del ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas. 

“¡Nos estamos comprando las deudas de una empresa vaciada! ¡No tiene sentido, no corresponde la expropiación!”, alertó, en un llamado urgente a Vilma Ibarra, la Zannini de Alberto.

Las diferencias entre Alberto y Cristina existen desde que se reencontraron, una tensión administrada más visible ante la crisis. 

En el kirchnerismo de patio militante, el ritmo aletargado del Gobierno genera fastidio. 

Piden más dinámica para enfrentar la caída económica, una visión que comparten con el massismo. 

En La Cámpora creen que Alberto sobreactuó autonomía a la hora de nombrar a su equipo. 

Por temor a convertirse en el “chirolita de Cristina terminó, dicen, armando un elenco con sus históricos, a los que les falta gimnasia de gestión. 

Doce años fuera del poder real hace perder la rutina a cualquiera.

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Cristina no pisa la Casa Rosada desde su asunción. 

Ese día no subió al primer piso, donde está el despacho presidencial, ni se acercó al que debería haber sido el suyo, como vice

Pocos días después directamente lo mandó a desarmar

En el ejercicio simbólico de ser la segunda, Cristina tampoco será una presidenta bis. 

Tiene su propio palacio, el Senado. 

Desde ahí despliega sus prioridades: el seguimiento de la reestructuración de la deuda y el monitoreo de la provincia de Buenos Aires.

Desde ahí libra su gran batalla, al punto de la obsesión: la judicial.

Con una mayoría amplia convirtió a la cámara en la base de operaciones de sus intereses

Si bien apuró la aprobación de los temas que envió el Poder Ejecutivo, la agenda lleva su sello. 

La Comisión de Labor Parlamentaria, donde se pactan los proyectos a tratar, dejó de funcionar.

 De diez sesiones desde que arrancó su mandato, siete fueron especiales, convocadas por Cristina, sin acuerdo opositor

Un hecho inédito para el Senado

La virtualidad y la pandemia atentan contra el reunionismo, pero la proactividad de Sergio Massa y Máximo Kirchner, que tienen que trabajar para conseguir una ajustada mayoría en Diputados, expone las diferencias. 

Sus colaboradores la justifican: “Cristina no va a hacer un zoom con la oposición”

Del otro lado de Pasos Perdidos envían una caricia. 

“Si Sergio tuviera una cantidad así de diputados haría lo mismo”, concede un allegado a Massa.

Su oficina en el primer piso del Senado es también base de sus reuniones políticas. 

Había reiniciado una segunda ronda de charlas con intendentes bonaerenses que frenó por la cuarentena dura y ahora promete continuar.

“Siempre tiene un mismo cuestionario. Cómo está la situación sanitaria y sobre todo, la económica”, relata uno de ellos. 

Está preocupada por la crisis social que se viene y de eso habla hace unos días con Hugo Moyano

Desde el Congreso sigue de cerca la gestión de la provincia de Buenos Aires, el corazón de su proyecto político más auténtico, el territorio desde el que intentará modelar esa transferencia generacional que se propone.

Para Cristina, la revancha que le dieron las urnas estará siempre incompleta sin su revancha judicial

“Está en llaga”, grafica un amigo que la escucha seguido en su departamento de la calle Juncal. 

Siete meses después de asumir la vicepresidencia, su situación judicial y la de sus hijos siguen igual

En el Gobierno no descartan que ahí radique buena parte de sus enojos. 

El alegato que dio en la causa de vialidad, en la que dijo que ya la había absuelto la historia, necesita la firma de un juez para garantizar su tranquilidad. 

“Ella quiere ver la tapa de Clarín que diga que es inocente. Y eso nunca va a pasar. Por más que la sobresean con todas las de la ley, titularán ‘Impunidad’. Pero será su batalla igual, se las va a seguir hasta el último de sus días”, desafía un colaborador, el hombre que más tiempo la acompañó en la función pública. 

Hay juristas cerca de Cristina que se pusieron a estudiar los nunca instrumentados juicios por jurados. 

“Si a ella la absolvió el voto popular, que sea el pueblo el que defina la cuestión judicial”, se ilusiona un colaborador con mirada utópica.

A su lado dicen que no la mueve la “venganza” sino el “rencor” por lo que califican como una “persecución” contra ella y su familia. 

La situación de Florencia atraviesa una parte importante de sus decisiones. 

Con su hija recluida en Cuba, terminó criando a Helena, su nieta, durante más de un año. 

La cuidaba de lunes a viernes, los fines de semana eran para el papá. 

Fueron 117 días los días que Cristina estuvo en la isla, en sus intermitentes viajes de abuela para llevar a su nieta. 

Allí le puso el punto final a su libro, Sinceramente

“No voy a ser candidata a Presidenta de nuevo”, repetía una y otra vez en la intimidad de la casona de estilo colonial de El Laguito, en La Habana. 

En ese mismo lugar, con el peso de lo personal y la mirada estratégica para conservar su propia descendencia, Cristina terminó de diagramar su jugada política.

Cristina bailó en la Plaza, pero la gente no se olvidó de los ...


fuente
"REVISTA ANFIBIA", julio 2020




 
 
 
 

LA SEÑORA FERNÁNDEZ Y… LA CORTE -2006







LA SEÑORA FERNÁNDEZ Y…
LA CORTE -2006





Los argumentos de Cristina Kirchner el día que defendió la reducción de los miembros de la Corte

Cristina Kirchner defendió en noviembre de 2006 la reducción a cinco de los miembros de la Corte Suprema durante el gobierno de Néstor Kirchner Cristina Kirchner defendió en noviembre de 2006 la reducción a cinco de los miembros de la Corte Suprema durante el gobierno de Néstor Kirchner Fuente: Archivo

 

Gustavo Ybarra - 28 de julio de 2020


"Estamos ante un hecho al que si debiera agregarle un adjetivo tendría que ser el de inédito, porque en realidad es la primera vez en toda la historia de la República Argentina que alguien, pudiendo nombrar dos jueces de la Corte sin modificar una coma del ordenamiento legal, renuncia a ello y retoma el camino de los cinco miembros"

La frase la acuñó Cristina Kirchner hace casi 14 años, cuando era primera dama y presidenta de la Comisión de Asuntos Constitucionales del Senado.
Eran otros tiempos. Corría noviembre de 2006 y la Cámara alta debatía un dictamen que modificaba la composición de la Corte para llevarla, de manera gradual ya que el tribunal todavía estaba compuesto por siete miembros, al número de cinco jueces que la componen en la actualidad.

La iniciativa, que había llegado al recinto con dictamen unánime de comisión en base a varios proyectos, uno de ellos de la propia Cristina Kirchner, fue aprobada por 56 votos a favor y sólo dos abstenciones y poco tiempo después fue convertida en ley por la Cámara de Diputados.

Cristina Kirchner no sólo defendió en aquel momento la reducción de jueces, contraponiéndola con los antecedentes, fallidos y exitosos, de ampliación de la Corte; sino que también avaló a quienes criticaban la división en salas del máximo tribunal de Justicia, una de las propuestas que impulsa el kirchnerismo ahora.

"Tuvo sería objeciones, y sigue teniéndolas, de muchos constitucionalistas, quienes consideraban que se rompería el criterio de tribunal único e intérprete definitivo de la constitucionalidad de las leyes si se rompía la voluntad colectiva de la Corte a través del sistema de salas", afirmó la entonces senadora del Frente para la Victoria, refiriéndose a un proyecto fallido de reforma del gobierno de Arturo Illia.

Al respecto, Cristina Kirchner se permitió ironizar sobre los intentos por ampliar la Corte.

Tras recordar las propuestas surgidas en los gobierno de Arturo Frondizi, Illia y Raúl Alfonsín, deslizó que "vinieron siempre del mismo lado", en alusión a las administraciones radicales de la segunda mitad del siglo XX.

Además, destacó que en todos los intentos por ampliar la Corte siempre hubo "un hilo recurrente" que fue el "de acelerar los trámites de las causas, darle mayor agilidad a la Justicia".

Un argumento parecido al que apela ahora el gobierno del que Cristina Kirchner es vicepresidenta para abrir la discusión sobre la composición del máximo tribunal.

Para la entonces senadora, la aprobación de aquel proyecto era más que una "autolimitación" del gobierno de Néstor Kirchner, implicaba "la restitución a lo que fue durante casi cien años un sistema en la República Argentina", refiriéndose así a la permanencia en cinco miembros del número de la Corte desde la reforma constitucional de 1860 hasta la ampliación sancionada por ley en 1958.

Cristina Kirchner justificó aquella reducción en "la necesidad de marcar una conducta diferente" en materia institucional que contrapuso con el Pacto de Olivos que, recordó, implicó la renuncia de dos jueces para que asumieran otros dos. 

"Algo inédito en cuanto a canjear miembros de la Corte", agregó sobre el acuerdo entre Carlos Menem y Alfonsín.

Si una idea resiste en Cristina Kirchner al paso del tiempo es el del reclamo por "una reformulación del sistema judicial", aunque desligó el mal funcionamiento de la cantidad de jueces de la Corte Suprema. 

"La percepción de la sociedad en cuanto a que la Justicia no funciona no tiene que ver con que haya nueve, siete, cinco, cuatro, tres o dos miembros en la Corte", afirmó.

"La percepción de la sociedad es que no hay para los sectores menos privilegiados una administración de justicia que llegue en tiempo y forma", agregó.

Por último y coincidiendo con el entonces jefe del bloque oficialista, Miguel Pichetto, cuyo discurso elogió, aseguró que las críticas se justificaban en que "muchas veces se juegan intereses detrás de determinadas resoluciones judiciales que escapan tal vez a la formulación teórica de la sociedad, pero que ésta percibe como intereses ajenos a los que ella demanda".

"Son intereses, siempre. Aquí, en Estados Unidos, en Europa, con el sistema americano, con el sistema continentalista europeo, con el sistema de sala o no salas. Señoras y señores: el derecho es siempre, y no lo dije yo, la expresión de la relación de fuerzas de una sociedad; siempre se expresa de esta manera", concluyó.

fuente
"LA NACIÓN", 28.07.2020 

 

 

 

LA REFORMA QUE VOS QUERÉIS... SUFRE DE MALA SALUD





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SUFRE DE MALA SALUD






Reforma judicial 
 

Una reforma que nace enferma

Cristina Kirchner y su abogado Carlos Beraldi
Cristina Kirchner y su abogado Carlos Beraldi Fuente: Archivo
28 de julio de 2020
Carlos Beraldi tiene fama de ser una buena persona y un buen profesional. 

A Rodolfo Canicoba Corral lo rodea el eco de haber sido un mal juez durante casi 30 años.

Los dos expresan, cada uno a su manera y por motivos distintos, las razones por las que la reforma judicial que se conocerá hoy carecerá de consistencia política y de autoridad moral.

Uno, Beraldi, porque en la reforma influirán más los pobres intereses de Cristina Kirchner que los del país

Resulta obvio que el trazo final de los anuncios que se harán hoy (si no hay otra postergación) se terminó diseñando en el Instituto Patria.

Canicoba Corral es el ejemplo de quien nunca debió ser juez y, sin embargo, fue defendido hasta el final por la expresidenta

La decadencia desafiante de Canicoba Corral predice cómo serán los jueces que antes de su nominación deberán pasar por la aprobación de la vicepresidenta

Beraldi y Canicoba Corral no son comparables como personas, pero ambos pronostican el destino que le aguarda a la Justicia tras la restauración del cristinismo en el comando de la política judicial.  

Beraldi es el abogado defensor de Cristina Kirchner en las causas más comprometidas por supuesta corrupción. 

¿Alberto Fernández necesitaba la opinión de Beraldi para saber qué hacer con la Corte Suprema? 

Difícil, si no imposible. 

Beraldi fue una imposición de la expresidenta porque ella quiere cambiar la Corte

Es una opinión que choca de frente con la del Presidente, que siempre dijo que prefiere mantener una Corte de cinco jueces

El punto de vista de Cristina no es jurídico; es una decisión que busca la venganza con la actual Corte. 

No la quiere desde que declaró la inconstitucionalidad de su reforma judicial, cuando ella era presidenta, y la quiere menos desde que no la defendió en los juicios que la persiguieron cuando ella estaba sin poder.

Cristina nunca creyó en la doctrina de que los jueces deben ser independientes hasta de sus instancias superiores. 

Siempre sostuvo en la intimidad que los jueces del tribunal supremo debieron ordenarles a los jueces de instancias inferiores que dejaran de investigarla.

Si Alberto Fernández hubiera querido la opinión jurídica de Beraldi, le habría bastado con consultar a otro miembro de la comisión que evaluará a la Corte: León Carlos Arslanian

Beraldi y Arslanian son amigos desde hace, por lo menos, 35 años. 

Beraldi fue secretario de la cámara federal que juzgó a las juntas militares, de la que Arslanian fue presidente en el momento del anuncio de las sentencias. 

Luego, ambos renunciaron a la carrera judicial y fundaron juntos un estudio jurídico que todavía es uno de los estudios más importantes de Buenos Aires. 

Beraldi decidió en 2014 establecer su propio estudio, pero la buena relación personal entre ellos se mantuvo intacta. 

Es difícil que Arslanian y Beraldi opinen distinto en temas de trascendencia judicial, como lo es el futuro de la Corte Suprema. 

La presencia de Beraldi en esa comisión se parece más a una demostración de fuerza de Cristina que a una necesidad intelectual del actual presidente. 

"Es una provocación", definió ayer un dirigente de la oposición. 

Y cuestiona las futuras conclusiones de la comisión. 

Nadie duda de que Beraldi pondrá más atención en los intereses de su defendida que en los del país

Para eso fue puesto en ese lugar.

La comisión no es plural, como dice el oficialismo; tiene una mayoría peronista o que simpatiza con la expresidenta

La oposición no tiene una representación formal en esa comisión

La presencia en ella de Inés Weinberg es a título personal. Weinberg, que fue la candidata de Mauricio Macri para el cargo de procuradora general de la Nación (y a quien el peronismo nunca le dio el acuerdo), aceptó integrar ese cuerpo contra la opinión de los principales dirigentes de la oposición. 

Su prestigio está en riesgo. 

Tendrá en la comisión una presencia minoritaria y solo testimonial, junto con dos o tres juristas más que son independientes. 

La presencia de la oposición en la comisión no la puede decidir el oficialismo, que ya resuelve sobre su propia participación. 

Un acuerdo multipartidario debió incluir un acuerdo con la oposición sobre la representación de esta en esa comisión. 

Un acuerdo no solo de nombres, sino también de números

¿De qué le sirve a la oposición que nombren dos representantes suyos si habrá diez representantes del Gobierno o del partido gobernante?

Horacio Rodríguez Larreta le transmitió hace poco a Federico Pinedo que Alberto Fernández lo quería en esa comisión. 

Pinedo le respondió, con razón, que él debía consultar a su partido, porque se definió como "un hombre de partido"

Esa advertencia incluía una consulta con el propio Rodríguez Larreta, con Macri, con María Eugenia Vidal y con Patricia Bullrich.

Pinedo también objetó que no hubiera una representación del radicalismo en la comisión.

"Es un partido importante y es nuestro aliado", reflexionó ante el jefe de gobierno de la ciudad. Rodríguez Larreta trasladó la decisión de Pinedo al Presidente, pero este le respondió que la representación no era partidaria, sino personal

Fin de la historia.

Según el pronunciamiento de ayer de Juntos por el Cambio, y tal como están las cosas en la comisión, puede concluirse que poco importarán las conclusiones de los juristas convocados y también la decisión final del Gobierno. 

Por más que la administración de Alberto Fernández decida crear una Corte Suprema de 9 o de 12 miembros en lugar de los cinco actuales (o de 20, como propone Raúl Zaffaroni), al final del camino estará siempre el necesario acuerdo del Senado para los nuevos miembros del máximo tribunal de Justicia.

Necesitarán el voto favorable de los dos tercios del cuerpo, que solo lo puede proporcionar la oposición del viejo Cambiemos. 

Sin el acuerdo de la oposición, el Gobierno podrá tener teóricamente una Corte de 20 jueces, pero en la práctica seguirá siendo un tribunal de cinco miembros. 

"No se puede hacer política pateando puertas", señaló ayer otro dirigente opositor. 

¿Qué sentido tiene poner en discusión nada menos que a la Corte Suprema? 

¿No hay, acaso, mayor señal de inseguridad jurídica que cuando la política debate sobre si el máximo tribunal de justicia es bueno o malo en su actual configuración?

Canicoba Corral está dando ya suficientes mensajes de inseguridad jurídica

Un ejemplo: la empresa española Abertis, concesionaria de las autopistas del Sol y del Oeste, se presentó espontáneamente ante Canicoba Corral para aportar todos los documentos de esas concesiones

El juez rechazó la presentación y luego allanó espectacularmente la sede de la empresa para buscar los mismos documentos que la compañía le había ofrecido de buena manera

Los abogados españoles de la empresa se asombraron ante la inseguridad de la Justicia argentina

¿Por qué se lamentan después cuando muchas empresas internacionales se van de la Argentina? 

Los actuales miembros de la Corte podrían sorprenderse si fueran, como eventualmente serán, defendidos por banderazos de los argentinos que reclaman mejor calidad institucional

Nunca habrán imaginado semejante apoyo social, pero es posible que suceda.

A Canicoba Corral lo defendió Cristina Kirchner hasta el minuto final. 

No pudo hacer nada por él porque el Presidente había dicho, en sus años lejos del poder, que Canicoba Corral era una muestra de la corrupción judicial

El juez se está vengando del gobierno de Macri, porque lo quiso sacar de la Justicia al principio de su gestión. 

Los procesó a los exministros de Macri Guillermo Dietrich y Nicolás Dujovne en aquella causa por las concesiones de las autopistas administradas por Abertis. 

Ni a Dietrich, ni antes a Javier Iguacel, exdirector de Vialidad Nacional, les permitió ver las pruebas que tenía en su contra

A Dietrich le habilitó formalmente la observación de las pruebas cinco minutos antes de la indagatoria, pero luego le dijo que el sistema era lento y no podía cargar las pruebas.

Nada. Dietrich no pudo ver nada

Lo mismo le pasó a Iguacel. 

No pudieron ver las pruebas ni el expediente

En el auto de procesamiento de Dietrich, Canicoba Corral consigna entre las pruebas "un pendrive", sin informar qué dice el supuesto pendrive

El derecho a la defensa dejó de existir en el despacho de ese juez que se va

Felizmente, Canicoba Corral se irá hoy de la Justicia porque le llegó la hora de la jubilación, no por todas las cosas injustas que hizo como juez. 

Su final no deja de ser institucionalmente indigno.

¿Serán como Canicoba Corral todos los jueces que nombrarán tanto en el fuero federal como los que propondrán para una eventual ampliación de la Corte? 

¿Qué otra cosa podría hacer Beraldi si no promover una Corte Suprema con más jueces que los actuales para mejorar la situación de su defendida Cristina Kirchner

Esos nombres son emblemáticos y se mezclan con los buenos propósitos declamados de la reforma judicial de Alberto Fernández

El Presidente debió saber de antemano que sus intereses políticos se enfrentarían con los intereses políticos de su vicepresidenta. 

La reforma nace enferma y su pronóstico no es bueno.

fuente
"LA NACIÓN", 28.07.2020 



 
 

 

¡BIENVENIDOS, GRACIAS POR ARRIMARSE!

Me atrevo a interpelar, por sentirlos muy cercanos, por más que las apariencias parecieran indicar lo contrario; insisto en lo de la cercanía, por que estamos en el mismo bote – que hace agua - , tenemos pesares, angustias y problemas comunes, recién después vienen las diferencias.

La idea es dialogar, hablar de nuestras cosas, hay textos que nos proporcionan la información básica – no única-, solo es una propuesta como para empezar. La continuidad depende de Ustedes, un eventual resultado adicional depende de todos.La idea es hablar desde un “nosotros” y sobre “nuestro futuro” desde la buena fe, los problemas exigen soluciones que requieren racionalidad, honestidad intelectual que jamás puede nacer desde la parcialidad, la mezquindad, la especulación.

Encontraran en “HASTA EL PELO MÁS DELGADO ...”, textos y opiniones sobre una temática variada y sin un orden temporal, es así no por desorganizado, sino por intención – a Ustedes corresponde juzgar el resultado -.Como no he vivido en una capsula, ya peino canas, tengo opiniones y simpatías, pero de ninguna manera significa dogmatismo, parcialidad cerrada.Soy radical (neto sin adiciones de letras ninguna), pero no se preocupen no es contagiosos … creo, solo una opción en el universo de las ideas argentinas. Las referencias al radicalismo están debidamente identificadas, depende de Ustedes si deciden “pizpear” o no.

El acá y ahora, el nosotros y el futuro constituyen la responsabilidad de todos.Hace más de cuatro décadas, en mi lejana secundaria, de una pasadita que nos dieron por Lógica, recuerdo el Principio de Identidad, era más o menos así: “Si 'A' no es 'A', no es 'A' ni es nada”, por esos años me pareció una reverenda huevada, hoy lo tomo con mucho más respeto y consideración. Variaciones de los mismo: no existe un ligero embarazo; no se puede ser buena gente los días pares.

Llegando al Bicentenario – y aunque se me tildé de negativo- siento que como pueblo, desde 1810, hemos estado paveando … a vos ¿qué te parece?. En algún momento perdimos el rumbo y ahí andamos “como pan que no se vende. Cuentan que don Ángel Vicente Peñaloza decía: “Como ei de andar, en Chile y di a pie, cuando hay de que no hay cunque, cuando hay cunque no hay deque”.

De tanto mirarnos el, ombligo y su pelusa, tenemos un cerebro paralitico, cubierto de telarañas y en estado de grave inanición. Padecemos una trágica concurrencia de factores que nos impiden advertir – debidamente -, este, nuestro triste presente y lo que es peor aún, nos va dejando sin futuro.

A los malos, los maulas, los sotretas, los villanos, los mala leche, los h'jo puta, los podemos enfrentar pero … ¿qué hacemos con los indiferentes, con los que solo se meten en sus cosas, y no advierten que el nosotros y el futuro por más que sean plurales son cosas personalisimas? Y luego dicen que quieren a sus hijos y su familia; ¡JA!, ¡doble JA!, ¡triple JA! (il lupo fero).

¡¡EL REY ESTÁ EN PELOTAS!!, dijo el niño de la calle, hijo de padre desconocido y madre ausente, ese niño es mi héroe favorito.

¿QUÉ ES PEOR LA IGNORANCIA O LA INDIFERENCIA?

¡¡NO LO SÉ Y NO ME IMPORTA!!

El impertinente, el preguntón es nuestra esperanza, nuestro “Chapulin Colorado”.

Mis querido “Chichipios” - diría don Tato- no olviden que además de ver el vaso medio vació o medio lleno, hay que saber que contiene – sino que le pregunten a Socrates - ¡Bienvenidos! Adelante. Julio


Mendoza, 11 de noviembre de 2009.