SOBRE EL VALOR DE…
LAS COSAS Y...
LA RELATIVIDAD
– I -
Y, como estaba anunciado, la burbuja del bitcoin
pinchó
La criptodivisa
pierde en 2018 el 80% de su valor por la presión regulatoria y la huida de
especuladores.
Pese al bajón, esta tecnología tiene aún mucho futuro
Madrid

Representación de la criptomoneda bitcoin.
JACK GUEZ AFP
Facebook trabaja para
desarrollar una criptomoneda que permita hacer pagos a los usuarios de la
aplicación de mensajería instantánea WhatsApp.
La empresa que fundó Mark
Zuckerberg busca desarrollar nuevos negocios gracias a la tecnología que
permitió el nacimiento del bitcoin.
Así, dos de las marcas más golpeadas en el
año que ahora acaba se alían, según anunció hace pocos días la agencia
Bloomberg.
El fundador de Facebook pasó en 2018 por la humillación de pedir
perdón en el Congreso de EE UU por el masivo robo de
datos por parte de Cambridge Analytica.
Y bitcoin, la divisa digital más conocida, ha perdido este
año un 80% de su valor, volviendo a sus niveles de la primera mitad de
2017.
La tecnología que el año anterior había atraído a un sinfín
de inversores no especializados al calor de unas expectativas de revalorización
sin freno han huido precipitando el desplome de la cotización.
La presión de
los reguladores de medio mundo también ha contribuido a disminuir su valor ante
el miedo a encontrar cada vez más trabas.
Además del desplome del que muchos analistas llevaban tiempo avisando, este año será recordado por otros sucesos en el universo de
las criptomonedas
Pérdidas millonarias
En 2017, el bitcoin alcanzó un
valor que poco tiempo atrás parecería de ciencia ficción.
El 17 de diciembre
rozó los 20.000 dólares.
El pasado viernes rondaba los 3.850.
En 12 meses, su
capitalización ha pasado de 300.000 millones de dólares a 67.000.
Si este
parece un gran desplome, otras criptodivisas ha experimentado uno aún mayor.
A
principios de diciembre, el ethereum —la segunda más extendida— había perdido un
94% de su valor.
En las últimas semanas se ha recuperado algo, hasta los 129
dólares, pero sigue a una distancia sideral del máximo de 1.431 dólares del
pasado enero.
“La subida de 2017 no respondía a ninguna explicación racional
asociada al valor real. Era solo una burbuja especulativa, lo que se confirma
con la agresiva corrección de 2018, pues de nuevo no hay unas causas objetivas
que la expliquen”, resume Juan Pedro Gravel, socio de Estrategia Tecnológica de
Deloitte.
Y aunque ahora esté en mínimos respecto a sus niveles récord, su
valor es aún un 300% superior al de principios de 2017.

Avalancha reguladora
En febrero, la CNMV y el Banco
de España lanzaron un comunicado conjunto.
“Es esencial que quien decida
comprar este tipo de activos digitales considere todos los riesgos asociados y
valore si tiene la información suficiente. En este tipo de inversiones existe
un alto riesgo de pérdida o fraude”, aseguraba.
En mayo, las autoridades de EE
UU iniciaron una investigación penal ante la posible manipulación de monedas
virtuales.
Los líderes del G 20 defendieron este año regular las criptomonedas
para combatir el lavado de dinero.
Y grandes instituciones como el FMI y el BIS
han alertado de los elevados riesgos del fenómeno.
“La nueva directiva de
prevención del blanqueo de capitales, que entró en vigor este año, obliga por
primera vez en la historia a un gran número de empresas europeas a investigar
en secreto y denunciar movimientos extraños de criptomonedas”, añade Pablo
Fernández Burgueño, del laboratorio blockchainNevTrace.
¿Qué pasa con los ‘mineros’?
El desplome del bitcoin está
llevando a los mineros —los que fabrican nuevas criptomonedas a través de
potentes computadoras que consumen ingentes cantidades de energía— a
replantearse los beneficios de esta actividad.
Según distintos cálculos, el minado empieza a ser rentable a partir de un bitcoin por encima
de 4.000 o 5.000 dólares, franja que ha quedado atrás.
A esto se le une que en
2020 la remuneración por minado se reducirá a la mitad.
En ese momento, en
función de cómo cotice el bitcoin, se verá si es rentable o no continuar con
esta actividad que conlleva unos importantes costes, sobre todo por el altísimo
consumo de electricidad.
Avances en la tecnología
La caída del bitcoin es
importante, pero no está lejos de la experimentada en antiguas crisis de la
moneda en las que también se le dio por muerta antes de tiempo. Como subraya
Jorge Ordovás, cofundador de NevTrace, 2018 ha sido un año muy bueno desde el
punto de vista de los avances técnicos.
“Estamos muy cerca de minimizar los
problemas de escalabilidad y rendimiento de las principales criptomonedas”,
explica.
¿Y en 2019?
Es imposible anticipar si el
desplome continuará o no.
Pero parece claro que la tecnología blockchain, al margen de las oscilaciones del
bitcoin, ha llegado para quedarse.
“El panorama es optimista porque hemos
tocado fondo. No sé de cuánto, pero habrá un repunte. Desde el punto de vista
tecnológico, habrá mejoras técnicas relevantes”, continúa Alberto Toribio,
también cofundador de NevTrace.
“Las criptomonedas se convertirán en algo común
en nuestras vidas. Blockchain dará soporte a transacciones
financieras y no financieras en nuestro día a día en pocos años”, añade el
socio de Deloitte.
Lejos quedan las palabras de Nouriel Roubini.
“La mayoría de
inversores en bitcoin son analfabetos financieros. Millones de personas fueron
embaucados de forma ilegal para comprar mierda”, dijo el economista y gurú en
junio, cuando un bitcoin superaba los 6.000 dólares.
Casi el doble que hoy.
FE DE ERRORES
En una versión anterior, que ha sido
corregida, se decía que la capitalización del bitcoin llegó a ser de 800.000
millones de dólares. Fue de 300.000 millones.
Fuente
“EL PAÍS”, España, 31.12.2019
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