NICARAGUA:
SUS PYMES Y SUS ARTESANOS
Poca demanda de artículos de La Purísima en Masaya
Comercio. Pocos
compradores llegan a Monimbó, por temor, relatan los artesanos; y aunque han
bajado los precios, las ventas están deprimidas.
Lester Arcia

Foto: Bismarck Picado
Los talleres donde elaboran las tradicionales cajetas en Masaya y los comercios de las mismas en el mercado municipal, no escapan del impacto de la crisis, por lo cual han recurrido a bajar los precios para poder vender.
Los talleres donde elaboran las tradicionales cajetas en Masaya y los comercios de las mismas en el mercado municipal, no escapan del impacto de la crisis, por lo cual han recurrido a bajar los precios para poder vender.
En el taller de Ángela López, ubicado en las desoladas calles del barrio
indígena de Monimbó, en Masaya, las fiestas de la Purísima Concepción de María,
que antes les hacían trabajar más horas al día y contratar más personal para
elevar la producción, ahora se encuentran con ventas mínimas y la incertidumbre
les hace temer que las pérdidas sean mayores.
“Este año empezamos a trabajar a inicios de este mes, no hemos vendido
nada, la gente tiene miedo todavía de entrar a Monimbó”, afirma López mientras
elabora a mano una canasta que será ofertada en las afueras de su taller, donde
desde hace 40 años fabrican las canastitas, chischiles y abanicos típicos,
productos muy demandados antes para la Purísima.
López explicó que antes la fabricación de los productos para la Purísima
comenzaba en el mes de septiembre, sin embargo, por falta de ingresos y temor a
más pérdidas, decidieron empezar en la primera semana de noviembre.
Este año la artesana, junto a su familia, solamente elaborará diario
tres gruesas de palma para canastitas, es decir 432 unidades, mientras en años
anteriores la cantidad era triplicada por la demanda del producto y la mano de
obra que tenía en el taller.
- Una mujer de monimbó prepara “inditos” en su taller. Orlando Valenzuela/END -
En el taller de Marina Barrios, en la misma comunidad indígena,
este año en vez de los nueve trabajadores que tenía para esta época, solamente
tres acompañan a la propietaria.
“No puedo decir que he tenido ganancias,
apenas estamos empezando a trabajar, esta crisis nos dejó con los brazos cruzados”,
expresó Barrios, indicando que por falta de presupuesto y de pedidos ha tenido
que trabajar con menos personal.
El temor
Barrios reafirma que una de las causas de las bajas ventas, es
el temor que tiene la población y el comerciante de entrar a Monimbó.
“La gente
tiene miedo de venir, el año pasado estábamos ‘full’ de trabajo, no tenemos ni
un pedido a la fecha”, explicó.
El barrio
Monimbó y otras zonas de Masaya estuvieron atrincheradas durante las protestas
antigubernamentales, y el operativo policial y de paramilitares para eliminar
los tranques dejó muertos y heridos, y una gran cantidad de ciudadanos tuvieron
que irse del país por temor a ser encarcelados.
Petrona López, artesana mayorista de los populares “inditos”,
producto artesanal muy comercializado durante las celebraciones de La Purísima,
hace esfuerzos y cálculos matemáticos para poder seguir adelante.
La microempresaria afirma que en la actualidad solo lleva diario
al mercado de Masaya cuatro gruesas de indio y chischiles, y en años anteriores
eran 1,440 unidades vendidas, es decir, 10 gruesas al día.
“Solo le pedimos a
nuestra Virgen María que interceda por nosotros y nos ayude a buscar los
frijolitos, porque las ventas no nos ayudan”, lamentó López.
Las matracas
En el mercado municipal Ernesto Fernández, de Masaya, los
comerciantes que ofrecen productos tradicionales para La Purísima aseguran que
las ventas de productos que elaboran artesanos de Monimbó, Pacayita, Diriomito
y Quebrada Honda, han caído en un 50%.
Rosa García, propietaria de una tienda de variedades artesanales ubicada
en la entrada del mercado, dice que el producto más vendido es la matraca, y a
pesar de ser el más solicitado, este año solo adquirió 10,000 unidades.
El año
pasado le entregaron 20 mil que vendió en su totalidad.
La comerciante Yanitza Castro se arriesgó al adquirir la misma cantidad
de productos que solicitó en 2017.
“Espero en Dios que mejoren las ventas,
tengo casi todo el producto en la tienda”, dice, mientras factura el primer
pedido de 200 unidades de matracas en lo que va del mes de noviembre.
- Las ventas de golosinas para la purísima están bajas.Orlando Valenzuela/END -
A pesar de obtener pocas ganancias, Castro no ha recurrido a despedir
personal, sin embargo, ha tenido que disminuir el salario de sus trabajadores
en la tienda.
“Esperamos que las ventas mejoren y la gente pueda celebrar la
Purísima con normalidad, aunque no todo esté normal”, comentó.
Los comerciantes también mencionan que se han visto afectados por el
cierre de varios negocios, algunos de los cuales eran proveedores de productos
artesanales a base de madera y palma.
Rosa García se vio en la necesidad de buscar a última hora otros
proveedores, porque “el que me trabajaba la matraca, no trabajó este año porque
no tenía dinero, y otra señora que me traía canastitas, por falta de
presupuesto no pudo continuar”.
Dulcerías con amargura
Los talleres donde elaboran las tradicionales cajetas en Masaya
y los comercios de las mismas en el mercado municipal, no escapan al impacto de
la crisis.
En el reparto Santa Teresa, Masaya, se encuentra la Dulcería
Martha.
Durante los 19 años de su existencia, nunca había mostrado bajas
en la ventas de estos productos, como ahora, según su propietaria, Betty
Pavón.
Afirmó que también tiene un puesto de venta en el mercado, pero que
lamentablemente este año las ventas han disminuido y ha tenido que bajar los
precios para poder vender.
“La cajeta de leche que antes costaba C$350, las 100
unidades, pasamos a venderlas a C$300”, precisó.
Agregó que la situación no les ha permitido hacer grandes cantidades de
cajetas y otros dulces, y prefieren ir produciendo pocas cantidades.
Marina Castillo Pérez, otra productora de dulces, también reporta una
disminución en las ventas de cajetas y otros dulces, porque las empresas que
tiene como clientes, aún no han realizado pedidos.
En la dulcería de Marina no existen las 10 personas que antes preparaban
las cajetas.
Actualmente solo trabaja con cuatro empleados.
Comerciantes y
artesanos de Masaya tienen la esperanza de mejorar sus ganancias con el inicio
del novenario a la Virgen María.
Fuente
“EL NUEVO DIARIO.COM.NI”, 26.11.2018
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