FIFAGATE – EE.UU. (II)
Un
guatemalteco es el primer sentenciado por el caso de corrupción en la FIFA
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El exsecretario general de la Federación Nacional de Futbol de Guatemala Héctor Trujillo a su llegada a la corte en Brooklyn, el 25 de octubre Kathy Willens/Associated Press..
NUEVA YORK – A cuatro años de que se anunciaran las primeras
culpabilidades en el extenso caso de corrupción en el ámbito de fútbol mundial,
en el cual investigaciones lideradas por Estados Unidos han implicado a más de
cuarenta personas, un exjuez guatemalteco es el primer acusado en recibir una
sentencia.
Héctor Trujillo, el expresidente de la federación de fútbol de
Guatemala y quien admitió haber aceptado y lavado cientos de miles de dólares
en sobornos, recibió una condena de ocho meses de cárcel el miércoles.
La jueza Pamela K. Chen, de la Corte Distrital de Estados Unidos
para el Distrito Este de Nueva York, ubicada en Brooklyn, también ordenó que
Trujillo pagara una indemnización de 415.000 dólares a la víctima de sus
crímenes: la Federación Nacional de Futbol de Guatemala.
“En esencia, terminó robándoles a ellos”, señaló la jueza, quien
hizo notar que el dinero robado se habría podido utilizar para crear campos de
fútbol o comprar uniformes.
“Dadas las posibilidades que pudo haber generado
esa cantidad de dinero en Guatemala, eso hace que el asunto sea aún más grave”.
En junio, Trujillo, un exjuez en materia constitucional de su
país, se declaró culpable de fraude electrónico y conspiración para cometerlo;
cada uno de los cargos acarrea una sentencia de hasta veinte años de cárcel.
Antes de la sentencia de Trujillo, los fiscales respaldaron una recomendación
para que recibiera de 41 a 51 meses, una cantidad que posteriormente se redujo
de 33 a 41 meses.
La jueza Chen no tuvo mucha consideración respecto de que los
crímenes de Trujillo no se consideran delitos en su propio país, pues destacó
que había utilizado el sistema bancario de Estados Unidos y había enviado el
dinero del soborno por medio de una empresa constructora de Seattle; del mismo
modo, también creó un contrato falso de construcción, con el cual buscaba evadir
a los fiscales incluso después de que se anunciara el caso estadounidense en
2015.
Sin embargo, al imponer una sentencia considerablemente menor a
la mínima recomendada, la jueza Chen mostró lenidad hacia Trujillo, de 64 años.
Como factores que mitigaron la sentencia, la jueza citó la edad del acusado; su
experiencia como abogado, a la cual llamó una “espada de doble filo”, pues
sugirió que fue consciente de su delito; y el tiempo que pasó en tres cárceles
en Estados Unidos a finales de 2015, cuando estuvo detenido de manera
preventiva en una prisión de máxima seguridad y, en algún momento, en
confinamiento solitario.
Ese mes que pasó encarcelado se restará de su sentencia de ocho
meses, afirmó la jueza, lo cual daría pie a que Trujillo pase solo siete meses
en la cárcel antes de ser deportado a Guatemala.
El miércoles no se dieron los detalles del pago de
indemnización, ya que la federación guatemalteca que recibirá el dinero ha sido
suspendida por la FIFA.
Los fiscales sugirieron que el dinero esté mientras
bajo el control del bufete legal que representa a la Concacaf —el órgano rector
del fútbol en Norte y Centroamérica y el Caribe— hasta que la federación de
Guatemala sea restituida en buenos términos y pueda cobrarlo.
“Han sido más de veintitrés meses de sufrimiento y dolor para mi
familia y para mí”, señaló entre lágrimas Trujillo el miércoles, mientras lo
observaban su esposa, sus hijos, sus sobrinos y su hermano.
“No soy el tipo de
persona que el gobierno cree que soy”.
Es probable que el castigo para Trujillo sea visto de cerca por
los más de veinte acusados que están en espera de una resolución de sus propios
casos.
Un puñado de ellos está en espera de que comience su juicio, programado
para noviembre, mientras que hay otros que permanecen en el extranjero y fuera
del alcance de Estados Unidos.
El arresto de Trujillo tuvo lugar en 2015 en Florida.
Los
agentes federales arrestaron a Trujillo después de que atracara el crucero de
Disney en el que iba con su familia.
“Acepté este puesto porque me fascina el
fútbol”, afirmó el exjuez durante la audiencia.
“Ahora el fútbol está manchado
y me duele mucho ver que he contribuido a ello”.
Fuente
“THE NEW YORK TIMES.ES”, 26.10.2017
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