CONFLICTOS POR LA
VACUNAS
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III -
La crisis del coronavirus
La UE invoca poderes excepcionales para intervenir la producción de vacunas
Bruselas
se reservará el derecho a prohibir las exportaciones de viales en
respuesta a la crisis con AstraZeneca y sopesa imponer medidas a las
compañías para expandir la fabricación
Una sanitaria suministra una dosis de la vacuna de AztraZeneca en Londres el 14 de enero.PAUL CHILDS / Reuters
Artillería legal pesada para garantizar la producción
europea de vacunas contra la covid-19.
El presidente del Consejo
Europeo, Charles Michel, ha pedido que se esgrima el artículo 122 del Tratado de la Unión Europea para poder imponer a las farmacéuticas medidas draconianas
que garanticen el suministro de las dosis esperadas en cada país de la
UE.
Los poderes excepcionales invocados podrían llegar hasta una
intervención de las compañías para controlar su producción de vacunas u
obligarles a producirlas en factorías de otros laboratorios.
La Comisión
Europea prefería conformarse con un control de las exportaciones, para
evitar que las dosis salgan de la UE.
Pero el Consejo, formado por los
27 Gobiernos de la UE, reclama medidas mucho más duras.
El
recurso a un artículo del Tratado pensado solo para catástrofes
naturales y crisis que escapan al control de un Estado revela la
profunda preocupación y enfado que reina en las capitales europeas ante
los fallos en la entrega de dosis protagonizados primero por Pfizer y
después por AstraZeneca.
Fuentes europeas señalan que los
poderes excepcionales permitirán imponer a las farmacéuticas medidas
que garanticen el cumplimiento de los contratos suscritos con la
Comisión.
En caso de que se repitan los fallos de suministro vividos en
los primeros compases de las campañas de vacunación, Bruselas podría
obligar a las farmacéuticas a subcontratar la producción a otras
compañías, como ha hecho de forma voluntaria Pfizer con Sanofi.
La norma
que plantea el Consejo también permitiría obligar a los laboratorios a
compartir sus conocimientos, liberando la propiedad intelectual de las
vacunas.
Y podría exigir la distribución de las vacunas a los Estados
miembro a medida que se vayan fabricando, sin esperar a que reciban el
aprobado de la Agencia Europea del Medicamento, tal y como se requiere
ahora.
Las medidas podrían agravar la crisis diplomática y
geoestratégica que ha empezado a producirse a raíz del inicio de las
campañas de vacunación.
La UE y el Reino Unido ya han tenido roces
porque la vacunas de AstraZeneca fabricadas en las plantas de la
compañía en suelo británico y reservadas, según Bruselas, para el
mercado europeo no están disponibles a solo unas horas de que la Agencia
europea del Medicamento apruebe su utilización.
Londres, previsiblemente, reaccionará con virulencia si se
intenta controlar la producción y la propiedad intelectual de una
compañía como AstraZeneca, radicada en el Reino Unido.
Y Moderna,
compañía de EE UU, es otra de las farmacéuticas que ha desarrollado una
de las vacunas autorizadas y utilizadas en la UE.
Fuentes europeas
señalan, sin embargo, que “los 27 líderes de Gobiernos de la UE han
señalado una y otra vez que la vacuna es un bien público esencial”.
Y
señalan que la UE hará lo que sea necesario para que ese bien esté
disponible como se había previsto y como se habían comprometido los
laboratorios.
Michel propone el recurso al artículo 122
en una carta de respuesta a las quejas emitidas por escrito por cuatro
primeros ministros (Austria, Croacia, Dinamarca y Grecia).
El presidente
del Consejo señala que si el diálogo con las farmacéuticas no soluciona
los problemas de suministro “creo que deben explorarse todas las
opciones y hacer uso de los instrumentos legales y de las medidas de
aplicación que tenemos a nuestra disposición en los tratados”.
Desde
el Consejo se recuerda que la elaboración de un Reglamento en base al
artículo 122 para aplicar las drásticas medidas “no significa que haya
que utilizarlo, pero queremos que esté disponible en caso de que fuera
necesario”.
“Los Gobiernos piden una reacción ante una
situación cada vez más preocupante”, señala una fuente europea.
La misma
fuente asegura que para los socios europeos la actitud de las
farmacéuticas resulta intolerable y, en alusión a Pfizer y AstraZeneca,
recuerda que “una de ellas anunció de repente que suspendía la
producción en una de sus plantas en Europa y otra que solo puede
despachar la quinta parte de lo comprometido en su contrato de
adquisición previa con la Comisión Europea”.
La
indignación ante un fiasco que amenaza la credibilidad de las campañas
de vacunación y que pone en peligro la inversión de cientos de millones
de euros del presupuesto comunitario ha llevado al presidente del
Consejo Europeo a reclamar una respuesta legal y política mucho más
tajante de lo planteado hasta ahora por la Comisión.
El
organismo comunitario tiene previsto presentar este viernes una norma
que permitirá bloquear la exportación de vacunas fuera del territorio
comunitario cuando se considere necesario para garantizar el suministro
del continente.
Pero la medida se queda muy corta respecto a lo que
piden los 27 Gobiernos miembros del Consejo Europeo.
Bruselas
presentará previsiblemente mañana este nuevo mecanismo de control de
envíos de vacunas a terceros países con el que podrá frenar, llegado el
caso, la exportación de viales, según han anunciado este jueves fuentes
comunitarias.
El objetivo de este instrumento de
“notificación y autorización”, del que la Comisión Europea ha adelantado
algunos detalles y que equivaldría prácticamente a una licencia de
exportación, será el de asegurar que las vacunas comprometidas por los
acuerdos de compra anticipada con los laboratorios “se quedan en la UE”,
según las fuentes citadas.
La medida, que se conocerá con más detalle este viernes, coincidiendo con la también inminente y esperada luz verde a la vacuna de AstraZeneca por parte de la Agencia Europea del Medicamento,
llega una semana después de que la compañía farmacéutica anglosueca
anunciara por sorpresa una reducción “masiva”, en palabras del Ejecutivo
comunitario, de al menos 75 millones de las dosis comprometidas con la
UE para el primer cuatrimestre.
El plan de la Comisión Europea, cuyos detalles finales aún
se están redactando, obligará a toda aquella compañía que pretenda
exportar vacunas de la covid a enviar a las autoridades nacionales un
documento extra a los que ya se usaban habitualmente en el comercio
internacional, en el cual se especifique el contenido de lo que
pretenden exportar, cuándo lo van a enviar, qué cantidades se exportan y
quién es el destinatario.
Las autoridades nacionales harán sus
comprobaciones correspondientes y darán “una autorización o una
denegación” a la exportación de las dosis en un plazo que se pretende
inferior a 24 horas.
Las autoridades nacionales deberán
compartir la información de las partidas con Bruselas, aunque el
Ejecutivo comunitario aún no ha aclarado su rol exacto ni sus
potestades.
“Tendremos algo que decir”, han asegurado desde la Comisión,
aunque sin aclarar el contenido exacto sobre quién tomará la decisión
final de aceptar o rechazar la exportación de las vacunas (el Gobierno
nacional o el Ejecutivo comunitario) y sobre los criterios específicos
bajo los que se podrá vetar la salida del envío.
“Si
vemos que hay incoherencias, que lo que debería quedarse en la Unión,
según los acuerdos de compra anticipada, se dirigen a la exportación,
esto nos permitiría intervenir”, ha asegurado una fuente conocedora del
proyecto.
La intervención implicaría retener las partidas y estas, según
han avanzado desde la Comisión, “se quedarían en Europa y su
distribución tendría lugar de acuerdo con el plan previsto [en los
contratos]”.
Stella Kyriakides, este miércoles durante la rueda de prensa sobre AstraZeneca en Bruselas.Delmi Álvarez
El anuncio de la medida llega tras un intenso pulso entre
Bruselas y la cúpula directiva del laboratorio AstraZeneca que ha ido
creciendo a lo largo de la semana, con diferentes encuentros que no
habrían contentado al Ejecutivo comunitario.
La escalada verbal llegó a
su clímax ayer cuando la Comisión reclamó las dosis que el laboratorio
anglosueco pudiera haber fabricado en cualquiera de sus cuatro plantas
europeas, incluidas las dos que se encuentran en territorio británico.
La UE firmó en agosto un acuerdo de compra anticipada con AstraZeneca
para adquirir 300 millones de dosis, con opción sobre otros 100
millones.
De estas, una cantidad cercana a los 100 millones, según la
Comisión, debería haber sido puesta a disposición de los Estados miembro
de la UE en el primer trimestre de este año.
El lunes de
esta semana, ante la falta de claridad por parte de la farmacéutica
sobre dónde podrían estar las dosis que esta habría acordado
proporcionar a los Veintisiete, la comisaria europea de Salud, Stella
Kyriakides, anunció la puesta en marcha de un mecanismo de control de
exportaciones, dando alas a las sospechas de que parte de la producción
salida de las fábricas de AstraZeneca en territorio de la UE (una en
Bélgica y otra en Alemania) podría estar siendo enviada a terceros
países sin el conocimiento de Bruselas.
fuente
"EL PAÍS", España, 28.01.2021