LA SEÑORA
FERNÁNDEZ Y
CAMINEROS
El detrás de
escena de la cumbre entre Moyano y CFK
(Por Jorge Duarte @ludistas) Más que cordial, la reunión duró una hora e
hicieron un repaso por todos los temas, incluida la segunda gestión de CFK que
los separó.
Críticas al Gobierno, paritarias y guiños de unidad.
En el país de las mega promocionadas grietas, el viernes comenzó a
cerrarse una de 7 años.
Fue en el chalet del predio recreativo que posee el
gremio de mecánicos (Smata) en Cañuelas, donde tras casi un lustro y medio de
enfrentamientos, Hugo Antonio Moyano y Cristina Fernandez de Kirchener (sic) se
vieron las caras, compartieron una reunión, participaron de un acto y empezaron
a transitar un camino que podría derivar hasta en una expresión electoral.
El
preludio de la foto fue casi una novela de enredos.
La ex presidenta había sido
invitada por Ricardo Pignanelli al cierre de un ciclo de formación de
delegados.
En ese contexto se confirmó su presencia, pero la exposición pública
del acto llevó al sindicato, partidario de un hermetismo férreo sobre todos sus
movimientos, a trasladarlo a la calle Belgrano, para luego ponerlo en duda y
confirmarlo en Cañuelas apenas 72 horas antes.
Así, con CFK como oradora principal, fueron cursadas las
invitaciones a los militantes.
A secas. Sólo instantes antes, y sin que nadie
termine de confirmarlo, la posibilidad de que el Camionero sea parte de la cita
se hizo verosímil. Es más, varios de los que arribaron pasadas las 15 horas a
Cañuelas lo hicieron sin conocer que también Moyano llegaría minutos más tarde.
Incluso los referentes políticos.
Fue
a las 16 horas que los anfitriones Mario Manrique y “el Gordo Pigna” sentaron
en la misma mesa a Moyano y a CFK.
Cada uno acompañado de personas de su
extrema confianza en el ámbito político y gremial.
El ex titular de la CGT
sentó a su lado a Omar Plaini, uno de los pocos moyanistas que nunca terminó de
romper lanzas con el kirchnerismo, ni en los años de mayor confrontación entre
la extinta CGT Azopardo y el Gobierno de Cristina.
Por su parte la ex
presidenta le dio una silla a Vanesa Siley, tal vez su mayor apuesta en
términos gremiales, de género y de juventud.
La charla, más que cordial, duró aproximadamente una hora y repasó todos los
temas.
Entre café y agua, recordaron desde el idilio inicial del kirchnersimo
hasta la disputa que mantuvieron en la segunda gestión de Cristina, pasando por
la economía y los temas de política regional.
Claro que, entre anécdotas, el
tópico predilecto fue la visión, compartida por todos en la mesa, sobre el
tenor del ajuste del Gobierno de Mauricio Macri.
Este último, específicamente,
fue el preludio de las charlas de unidad que muy probablemente seguirán en el
futuro cercano.
Consultada sobre su potencial electoral, CFK manifestó que está
dispuesta a trabajar para conformar un espacio lo más amplio posible, sin
ambiciones personales.
Foto
mediante, los 6 se trasladaron hasta el salón en el que casi 800 delegados
mecánicos los esperaban.
Enmarcado en un orden casi prusiano, que entre otras
cosas le hizo depositar a cada uno de los militantes los celulares en el
ingreso y les prohibía las cámaras, Pignanelli abrió la velada.
CFK dio un
extenso discurso, con Siley sentada a su izquierda.
La cúpula de Smata
alrededor de la oradora, y Moyano con Plaini sentados en primera fila junto a
dirigentes del PJ Bonaerense, terminaban de componer el cuadro de alto voltaje
gremial y político, que rememoraba los buenos viejos tiempos de los mismos
personajes.
Entre
las principales definiciones, CFK habló del crecimiento de la pobreza, de la
destrucción de los salarios y de la corrida cambiaria.
Si los combustibles
están atados al dólar, si las tarifas están atadas al dólar, si todos los
productos están atado al dólar que subió 50 por ciento este año, tendremos que
empezar a discutir los salarios atados al dólar, vaticinó la actual Senadora.
Además
alertó por el nivel de endeudamiento de la gestión Cambiemos y puso en duda su
capacidad para pagar los créditos que está tomando: “Si es que en serio tienen
un proyecto, entonces que digan cómo van a hacer para pagar la deuda que están
tomando. Porque esto que están haciendo es inviable”, sentenció.
Para
la ronda de preguntas se habían estipulado 10 consultas anotadas prolijamente
en 10 papelitos.
Pero Pignanelli las desestimó y pidió espontaneidad.
Le dio la
palabra a 5 delegados que, entre otras cosas, le preguntaron si seguía soñando
con una Argentina como la que había propuesto Néstor Kirchner al asumir el
Gobierno: “si no seguiría soñando, no estaría acá”, cerró ante aplausos
cerrados, lo que fue el primer capítulo de una saga que está en desarrollo.
Fuente
“infogremiales”, 05.08.2018
No hay comentarios:
Publicar un comentario