LA RUTA Y…
SUS "SENDEROS"
Corrupción
Un fiscal
encontró una nueva ruta del dinero K
Gerardo Pollicita calculó que Lázaro
Báez, con la ayuda de Ernesto Clarens y otros, habría lavado al menos 160
millones de dólares.

06/12/2018
La
Justicia descubrió una nueva “Ruta del Dinero K”.
Este camino, como otros vinculados a la fuga de divisas de
origen ilegal para blanquear fondos, también
tiene entre sus protagonistas al socio de la familia Kirchner, el constructor
preso Lázaro Báez.
Pero la investigación suma novedades. El titular de la fiscalía federal 11,
Gerardo Pollicita, pidió la declaración indagatoria del financista Ernesto
Clarens, confeso en otro expediente como cobrador de millones de pesos
provenientes de sobornos de empresarios, también confesos de cometer ese
delito.
Pollicita
le elevó al juez Julián Ercolini un dictamen en el que pide la apertura de
una nueva causa apoyada en notables descubrimientos de lo que ya
parecía agotado.
Sí, hay más senderos financieros
con millones provenientes del Estado, que se bifurcan en originales modos
de lavar divisas y beneficiar al empresario de la construcción.
Métodos novedosos de una trama en la que
siempre emerge un camino por el que corrió dinero.
No son caminos asfaltados para vehículos, como los que cobró y debió terminar Lázaro Báez.
Son caminos complejos, aunque no por eso indetectables, que evidencian maniobras cada vez más sofisticadas de quienes suelen ocultar sus ganancias.
No son caminos asfaltados para vehículos, como los que cobró y debió terminar Lázaro Báez.
Son caminos complejos, aunque no por eso indetectables, que evidencian maniobras cada vez más sofisticadas de quienes suelen ocultar sus ganancias.

El fiscal Gerardo Pollicita. FOTO PEDRO LAZARO FERNANDEZ
En este caso, además, el
ocultamiento incluye al organismo que debía controlar y recaudar el pago
de impuestos de proveedores de Báez.
Según el fiscal -que trabajó junto con una de las autoridades de la AFIP, el técnico Jaime Mecikovsky-, estos impuestos eran "perdonados" por la autoridad que debió ser su verdugo y no su cómplice: la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), al mando de Ricardo Echegaray.
Según el fiscal -que trabajó junto con una de las autoridades de la AFIP, el técnico Jaime Mecikovsky-, estos impuestos eran "perdonados" por la autoridad que debió ser su verdugo y no su cómplice: la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), al mando de Ricardo Echegaray.
Pollicita,
quien obtuvo el aporte documental de actuales sabuesos de la
AFIP, sostiene que “el amigo presidencial” (así llama a Báez) habría “implementado
entre los años 2005 y 2009 una maniobra criminal” con la
que “se
llevó adelante un mecanismo de reciclaje de una parte importante de ese dinero
(los multi millones que el Estado K le entregó a Báez) a través de la ficción
de costos inexistentes, con el fin de otorgar a dichos fondos apariencia de
licitud, distanciándolos de su origen delictivo en la defraudación al Estado
Nacional”.
Pollicita
calcula que Báez -en esta nueva Ruta del Dinero K-, con la ayuda
de Clarens y el resto de los imputados, habría lavado al menos ciento sesenta
millones de dólares, “los cuales fueron finalmente convertidos
en dinero en efectivo, impidiendo definitivamente su trazabilidad”.
Pollicita escribió un dictamen detallista de ciento setenta
páginas (casi una por millón de dólares posiblemente blanqueados por los
imputados).
El
fiscal y la actual gestión de la AFIP muestran cómo las empresas
constructoras de Báez usaron facturas de empresas truchas y de proveedores
reales pero que desconocieron haber trabajado para el constructor, con el
objetivo de desviar fondos hacia una decena de financieras que
cobraban y devolvían en efectivo los montos de cheques
endosados por las compañías del empresario K.

Ernesto Clarens se retira de los tribunales. Foto Maxi Failla
Pollicita explica que el “modus
operandi” de esta nueva maniobra de lavado de activos consistía en “la
ficción de costos inexistentes en las obras públicas.
El desvío hacia Gotti (otra constructora satélite bajo su control) de los fondos sustraídos al estado nacional por Austral Construcciones, no sólo permitía alejar en apariencia ese dinero de Lázaro Báez, sino que a la vez era de gran utilidad para disimular con mayor eficacia dichos 'costos' -reflejados en facturas apócrifas- entre millones de pesos de gastos reales que Gotti afrontaba para la realización de las obras”.
El desvío hacia Gotti (otra constructora satélite bajo su control) de los fondos sustraídos al estado nacional por Austral Construcciones, no sólo permitía alejar en apariencia ese dinero de Lázaro Báez, sino que a la vez era de gran utilidad para disimular con mayor eficacia dichos 'costos' -reflejados en facturas apócrifas- entre millones de pesos de gastos reales que Gotti afrontaba para la realización de las obras”.
El
fiscal continúa redactando el resumen de las operaciones así: “La empresa Gotti
no solamente era conveniente para su uso en la maniobra (N de la R: de lavado
de activos) por las razones expuestas, si no que además tenía una
característica muy particular que la hacía funcional al plan criminal: había
cedido sus cobranzas y sus pagos a una tercera personas, Invernes SA,
controlada por el financista Ernesto Clarens.
En definitiva, con esto habría de obtenerse otra interposición en el curso de los fondos y un paso más en el distanciamiento de su origen, toda vez que los respectivos cheques que estaban destinados a cancelar esas facturas apócrifas, no serían girados ni contra Austral Construcciones, ni contra cuentas de Gotti, si no contra las cuentas de Invernes, una sociedad anónima porteña dedicada a actividades financieras, sin relación visible con el fraude al Estado, sobre la cual no recaía, por entonces, sospecha alguna”.
En definitiva, con esto habría de obtenerse otra interposición en el curso de los fondos y un paso más en el distanciamiento de su origen, toda vez que los respectivos cheques que estaban destinados a cancelar esas facturas apócrifas, no serían girados ni contra Austral Construcciones, ni contra cuentas de Gotti, si no contra las cuentas de Invernes, una sociedad anónima porteña dedicada a actividades financieras, sin relación visible con el fraude al Estado, sobre la cual no recaía, por entonces, sospecha alguna”.
Pollicita incluyó en su nuevo dictamen el listado de todas las proveedores inexistentes, que serían alrededor de un centenar.
La
AFIP de la gestión K ayudó a esas compañías “cáscara” de un modo sistemático:
las “resucitaba” las empresas “truchas” de Lázaro, debido a que postergaba
cualquier sanción a esas sociedades fantasmas, incluyéndolas en generosas y muy
uniformes moratorias fiscales.
Esas
firmas inexistentes lograron una muy efectiva selección del organismo
recaudador: absolutamente todas entraron en planes de pago de impuestos. Todas
es todas.

El ex titular de la AFIP, Ricardo Echegaray, también investigado. FOTO PEDRO LÁZARO FERNÁNDEZ
El fiscal descubrió un proveedor, entre otros, muy particular.
Se llama Gustavo Javier Blanco, trabajaba de remisero cobrando 40 pesos diarios por su servicio a Gotti.
Blanco,
según la documentación que recolectaron las actuales funcionarios de la AFIP,
viajó más que su colega Oscar Centeno, protagonista de la causa de los
“Cuadernos K”.
Ocurre
que está probado que la constructora ligada a Báez acopió facturas del
“remisero II” por un total de nueve millones de dólares.
Un
trajinar inverosímil por cualquier ruta, incluso por las K.
El
fiscal Pollicita señala que “la conversión del dinero en efectivo” que giró en
esta historia recién develada, igual que el “canje de cheques”, se realizaron
“en una proporción muy importante” en una financiera “perteneciente a Ernesto
Clarens”, llamada “Cooperativa de Vivienda de Crédito y Consumo (Coficred)” y
conocida hasta 2006 como Infecred.
Clarín pudo
saber que Clarens admite que su financiera Coficred sí canjeó cheques por
efectivo de estas maniobras.
Pero declara no saber cuál era el origen de esos cheques.
Pero declara no saber cuál era el origen de esos cheques.
En
otras causas judiciales, Clarens declaró que vendió Invernes pasado el año
2005.
Del
dictamen de Pollicita se desprende que el fiscal no cree que eso haya pasado ni
formal o informalmente.
Esta
nueva causa, que se desprende de lo investigado por el fiscal y el juez Julián
Ercolini en el expediente “madre” de la obra pública de Báez que cobró vía
Vialidad Nacional, y que alcanzó un monto actualizado de 46
mil millones de pesos, podría generar un impacto aun más
negativo en el entorno de quienes conocen los secretos de los negocios del
socio de los Kirchner.
Ocurre que Pollicita solicitó a
Ercolini que, además de Clarens, sean indagados contadores del Grupo Báez, como
César Andés; parte de la familia Gotti, fundadora de la empresa que lleva su
apellido; de la ex esposa de otro contador de Lázaro, Andrea Cantín; de un
socio de Clarens, un personaje clave llamado Carlos Di Gianni; y otros
empleados y apoderados de los Kirchner.
También
el Ministerio Público pide de modo “urgente” la inhibición de bienes de los ya
inhibidos bienes de Báez en otras causas anteriores; y de otras empresas y de
la financiera de Clarens.
Además del “bloqueo” del acceso a las cajas de seguridad que “registrasen las personas físicas y jurídicas señaladas, junto al levantamiento del secreto fiscal y bancario de ellos”.
Además del “bloqueo” del acceso a las cajas de seguridad que “registrasen las personas físicas y jurídicas señaladas, junto al levantamiento del secreto fiscal y bancario de ellos”.
Otra
singularidad más en esta larga trama del otro posible delito lavado K: entre
los proveedores bajo sospecha de los investigadores se encuentra hasta la
“Mutual de Panaderos Unidos 3er Milenio”.
Si sus facturas contables, y no las comestibles, fueran ciertas, entonces habrían alimentos farináceos al holding Báez-Gotti-Invernes por 76 millones de pesos.
Si sus facturas contables, y no las comestibles, fueran ciertas, entonces habrían alimentos farináceos al holding Báez-Gotti-Invernes por 76 millones de pesos.
Todo
puede haber pasado en historias patagónicas.
Las
“Rutas del Dinero K” (quizás ya es momento de promoverlas hacia una escala de
la construcción, la de “Autopistas del Dinero K) se alargaron y desmarañan de
modo tan acelerado y evidente que todas sus salidas empiezan a terminar,
finalmente, en una única dirección.
La calle Comodoro Py 2002, Retiro, Buenos Aires.
Es la sede de los tribunales federales donde se investiga la corrupción.
La calle Comodoro Py 2002, Retiro, Buenos Aires.
Es la sede de los tribunales federales donde se investiga la corrupción.
Fuente
“CLARIN.com”,
06.12.2018

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