TRAGEDIA DE ONCE Y…
LA CRETINADA
Prebendas, aprietes y vulgaridades de CFK y De
Vido, relatadas por familiares de víctimas de Once
28 SEP 2017
Las ofertas de autos y trabajo a las
familias.
El emisario del ex superministro que intentó comprar a María Luján
Rey.
La ex Presidenta explicándole qué es el dolor a la madre de otra víctima.
La policía negociando pertenencias por firmas para no continuar los juicios.
Las autorreferencias de CFK. Y los increíbles pedidos de rendición de gastos
por ayudas de 20 mil pesos.
Al final, Cristina Fernández
Kirchner tiene razón, en un punto.
Ella mantuvo “más de
ocho reuniones” con casi todas las familias que
habían perdido un ser querido en la tragedia de Once.
Fue “sin
cámaras” como dijo en la entrevista que le concedió al periodista
Chiche Gelblung en Crónica TV y concurrieron casi todos los que habían sufrido
la muerte de un familiar “menos cinco familias que no quisieron ir”.
Además de ella, en esas
reuniones participaron el entonces secretario general de la
Presidencia y hombre todo terreno de la ex Presidenta, Oscar Parrilli,
y Mariana Larroque, extitular de la Dirección de Documentación de
Presidencia y hermana del camporista Cuervo Larroque.
Además de esas reuniones hubo visitas y ofrecimientos en persona, en las casas de los familiares de los muertos de Once.
Además de esas reuniones hubo visitas y ofrecimientos en persona, en las casas de los familiares de los muertos de Once.
María Luján
Rey, madre de Lucas Menghini, la última víctima en ser hallada en el tren,
contó que la visitaron para ofrecerle “un auto y trabajo”.
Fue
Lucas Olazagasti, hermano de José María Olazagasti, el secretario privado de
Julio De Vido, que hoy enfrenta un juicio en su contra por su
responsabilidad en la tragedia.
Lo acompañaba otro hombre que se
presentó como un agente federal retirado y ex custodio de Néstor Kirchner.
La épica foto de De Vido en el juicio, del reportero gráfico Pedro Lázaro Fernández, para Clarín
De
acuerdo a lo que #BORDER reconstruyó con el relato de familiares de las
víctimas, los invitaban por tandas, de a cinco familias a las vez,
y cada grupo familiar podía llevar hasta cinco integrantes.
Allí
les ofrecían trabajo para algún integrante de la familia,
generalmente en Anses o Pami, becas si alguno
estudiaba y una suma fija “por única vez” de 20 mil
pesos.
Karen Celle, hija de Darío Celle, muerto en ese tren, nunca se va a olvidar esa reunión.
Karen Celle, hija de Darío Celle, muerto en ese tren, nunca se va a olvidar esa reunión.
“Entró, se sentó y nos dijo ¿Qué quieren?”le contó
a #BORDER sobre Cristina Kirchner, a quien conoció ese día.
Los familiares
empezaron a reprocharle por el estado de los trenes y la
discusión subió de tono.
“¿Y ustedes qué se creen? ¿que
yo no lloré por la muerte de mi marido que murió por todos ustedes?”,
les dijo la Presidenta.
Karen había ido mal predispuesta, es cierto. Tenía algún motivo.
Karen había ido mal predispuesta, es cierto. Tenía algún motivo.
Esperaron días para poder recuperar el cuerpo de su papá,cuando fueron a
buscar sus pertenencias a la comisaría descubrieron que faltaba la billetera,
la ropa y el celular.
Había cosas de otra persona y, para recuperar
el DNI de Darío, la Policía les pidió firmar un papel que decía que se
comprometían a no iniciar un reclamo judicial. No lo firmaron. No les dieron el
DNI.
“Cuando lo enterrábamos en el cementerio
también vino gente para que firmemos los papeles, salimos corriendo,
ni le pudimos tirar tierra arriba”, cuenta a #BORDER angustiada.
Pero la necesidad era mucha. Cuando
la tumba de su papá se inundó y el cajón amenazaba con flotar aceptaron
los 20 mil pesos que les daba el Gobierno para resolver el tema, y que
pasó a cobrar por el Banco Patagonia.
La sorpresa fue cuando le
pidieron rendir los gastos. “Tuvimos que llevar a Casa de
Gobierno el presupuesto para la lápida, y después el ticket y una foto de la
tumba, para probar en qué habíamos gastado la plata”,
relata, incrédula.
Zulma Ojeda se presenta raro.
Dice: “Yo soy la
familiar a la que Cristina le dijo que no sabía lo que era el dolor”.
Ella
tuvo la ¿suerte? de ser citada a solas con Cristina Kirchner, después
de que la vieron en un programa de TV.
La entonces Presidenta le habló
una hora y media. La llamó “Zulema” toda la reunión, aunque
ella le aclaró que era Zulma.
Le contó sobre su operación de tiroides y
cómo la ayudó la estatua de la Rosa Mística que le había regalado su
hermana.
Le contó que soñaba con Néstor, que la iba a visitar a
Florencia y a ella no.
Zulma estaba muda. Su hijo Carlos Garbuio, de 31 años,
murió en el tren y a su marido le dio un ACV cuando volvió de reconocer ese
cuerpo mutilado en la morgue. Nunca se recuperó.
Pero
apenas quiso contar su historia Cristina le dijo: “Vos no sabés
qué es el dolor, ya lo vas a sentir…”. Y le confesó: “Cuando
Néstor murió estaba en mis brazos”.
“Estaba igual que en la entrevista con Chiche –le contó a #BORDER-, de repente lloraba, se reía, yo parecía la psicóloga, al final no pude más y le dije: ‘Yo no te lo deseo, pero imagínate por un segundo que es que está en el cajón de mi hijo es Máximo, o Florencia, y vos tenés que ir a buscar las piernasporque no las tiene’”.
“Estaba igual que en la entrevista con Chiche –le contó a #BORDER-, de repente lloraba, se reía, yo parecía la psicóloga, al final no pude más y le dije: ‘Yo no te lo deseo, pero imagínate por un segundo que es que está en el cajón de mi hijo es Máximo, o Florencia, y vos tenés que ir a buscar las piernasporque no las tiene’”.
A la ex Presidenta no le gustó la comparación y terminó
la charla.
Vanesa Toledo perdió a su mamá, Graciela Díaz, de 49 años, y también estuvo en las reuniones de Casa Rosada, pero se fue antes de terminar “para que la cosa no pasara a mayores” en la discusión.
Vanesa Toledo perdió a su mamá, Graciela Díaz, de 49 años, y también estuvo en las reuniones de Casa Rosada, pero se fue antes de terminar “para que la cosa no pasara a mayores” en la discusión.
Dice que con el tiempo entendió que los
citaban “para que se quedaran en el molde”, que lo hacían sobre
todo con “los que más se movían en la
Justicia”, y que cuando vieron que, de todos
modos, continuaban litigando por el accidente “les pidieron la
rendición de cuentas” a todos los que les habían dado los 20 mil pesos.
“¿Cómo vas a rendir cuentas si la usabas para
comer?”,
se pregunta.
Ella -como muchos- aceptó un trabajo porque después del
accidente la despidieron del suyo, y estuvo facturando cuatro años para el
Estado.
Pero lo que más le molestó fue que “la ayuda fue
discrecional” y nadie se ocupó de los más de 800 heridos,
muchos de los cuales quedaron con graves traumaspsicológicos y secuelas
físicas, sin poder trabajar.
Las palabras de Cristina Kirchner que dijo que las víctimas
recibieron “ayuda integral” la indignaron.
“Querer
sacar un voto más a costa de personas que ya no pueden defenderse, es una
canallada”, se quejó Vanesa.
Para bien o para mal, la familia de Lucas Menghini fue una de las que decidió no ir a la Casa Rosada.
Para bien o para mal, la familia de Lucas Menghini fue una de las que decidió no ir a la Casa Rosada.
Hacía poco la entonces ministra de Defensa,
Nilda Garré “había responsabilizado a Lucas por su propia
muerte”, porque viajaba en el espacio entre dos vagones, recuerda
Paolo Menghini, su papá.
Para Paolo, la “atención integral” que aseguró Cristina Kirchner es “una mentira flagrante”.
Para Paolo, la “atención integral” que aseguró Cristina Kirchner es “una mentira flagrante”.
Y no entiende por
qué, con todo un Estado a disposición, hubo abandono a la salud física
y psicológica de los familiares de los muertos y los sobrevivientes.
Sobre la mirada que la Presidenta tiene de la tragedia, consideró“preocupante” que una ex mandataria tenga un registro “tan distinto de la realidad”.
Y opinó que “nunca hubo buenas intenciones” en sus
acercamientos.
“Quedó muy claro después, cuando compraron trenes
nuevos arriba de la sangre de nuestros familiares y los presentaron como una
política de Estado”.
Mientras De Vido es juzgado y
ya fueron condenados otras 21 personas por la responsabilidad en la tragedia, la
candidata a senadora sostiene que “el Estado no tuvo la culpa de la
tragedia de Once” y, anacrónica y en sintonía con
su abogado Gregorio Dalbón vuelve a cargar toda responsabilidad en el
maquinista, también condenado, porque “no accionó el freno al
final. El tren frenó en todas las estaciones antes, pero si vos no frenás y
te estrellás, bueno”.
Cristina Fernández de Kirchner
tiene razón. Hubo reuniones. Y hubo mucho más que eso. Muchísimo
más que este relato, pero si vos no frenás y te estrellás, bueno.
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